Película: El orfanato

De vez en cuando nos llegan películas que, consciente o inconscientemente, evocan a otras de éxito; suele ocurrir entonces que la sombra de la película copiada, u homenajeada, difumina la imagen de la nueva. Afortunadamente, no siempre sucede así: El orfanato es una de esas excepciones. La influencia que en ella tiene Los otros, de Alejandro Amenábar, es manifiesta: estamos ante un terror “gótico”, ambientado en un caserón antiguo, con una protagonista rubia y serena, acongojada por un grave problema de salud con su prole. Todo lo dicho anteriormente sirve lo mismo para el filme de Amenábar que para el del neófito Juan Antonio Bayona (¿por qué esa vaina de firmar como “J.A.” Bayona, como hacía Bardem? ¡Qué ganas de joder a los historiadores cinematográficos complicando las entradas de los diccionarios y las enciclopedias!); incluso hay más similitudes: en ambos casos habrá una sorpresa final, distinta pero no distante, que las emparenta aún más.


Sin embargo, y hay que decirlo pronto, El orfanato tiene entidad propia; su historia tiene vida autónoma, independiente, presenta coherencia interna y empaque de filme libre y verosímil. Lo que empieza como una historia de terror irá derivando, tan sutilmente, hacia los terrenos del profundo drama familiar que embargará la vida de la protagonista.


Se suceden los “tour de force”, especialmente en la vertiente terrorífica en la que se mueve la película en la mayor parte de su metraje: la secuencia del trance de la “médium” es notable, jugando con habilidad con la doble imagen de la mujer en la visión objetiva del espectador y en la subjetiva de las pantallas de los monitores, con una excelente utilización del sonido en off como una realidad preternatural que aterroriza los espíritus de los sobrecogidos personajes de la película.


Ya en el último tranco del filme, la postrera secuencia de la trama de terror se transforma, de forma tan delicada, en la tremenda escena en la que el miedo deja su inicuo lugar al dolor, a la tragedia humana, regalándonos un maravilloso plano, cuando el faro de la costa, apagado desde los años de la niñez de la protagonista, vuelva a brillar, en una bellísima metáfora sobre la muerte que sobrecoge el ánimo y revela la torturante verdad.


Lástima que a ratos ese altísimo nivel no se mantenga, quizá como consecuencia de la todavía escasa experiencia de su director, cuyos créditos apenas reúnen varios cortos y algunos vídeos musicales. Pero si con tan escaso bagaje, este barcelonés ha sido capaz de filmar una obra tan madura, lo cierto es que se le puede augurar un futuro espléndido, a poco que no se eche a perder en castañas pilongas, como tan frecuentemente ocurre en nuestro cine.


Un párrafo aparte para Belén Rueda, la protagonista: ya en Mar adentro demostró que su capacidad interpretativa estaba por encima de la media en España. Con este su nuevo y absoluto papel protagonista confirma que estamos ante una de las grandes actrices de nuestro cine, de su generación y de cualquier generación, anterior y posterior. Ella es la película: salve, diva…


 


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105'

Año de producción

El orfanato - by , Oct 25, 2016
3 / 5 stars
La luz del faro apagado