Película: El pasado Asghar Farhadi lleva camino de convertirse en un cineasta imprescindible, si no lo es ya. Sus dos filmes anteriores (únicos conocidos en Occidente), A propósito de Elly y Nader y Simin, una separación, fueron saludados, con toda razón, como una nueva, y tan potente, aportación al melodrama cinematográfico. Su cine se caracteriza por la tensión que nace de situaciones cotidianas, de momentos del día a día que inesperadamente alcanzan voltajes emocionales insoportables.


Ya en los espléndidos títulos citados Farhadi se revelaba como un creador de mundos realistas que se van despojando paulatina pero inexorablemente de secretos que el miedo, la desesperación, las costumbres, las apariencias, mantenían bajo siete llaves, como si el destino último e inevitable de todo secreto no fuera aflorar a la superficie. También en El pasado se trata de ir eliminando capas, como en una metafórica cebolla, para que vayan aireándose los torvos sentimientos enconados en la familia durante años, los agravios aherrojados que finalmente salen a la luz.


Un iraní, exmarido de una mujer francesa, vuelve al país europeo para firmar los papeles del divorcio. Allí se encontrará con que su ex, emparejada con otro hombre (musulmán, como él), está embarazada de su nuevo novio, pero también que la hija mayor de la mujer rumia una creciente desafección hacia su madre y, sobre todo, hacia su nuevo hombre.


Farhadi es un maestro en la creación de situaciones de tensión: no son tensiones violentas, salvo casos excepcionales; le basta con algunos diálogos, incluso con meras filmaciones en silencio: esos dos hombres, uno que fue marido de la mujer, otro que quiere serlo, sentados alrededor de una mesa; ambos quieren, cada uno a su manera, a la fémina; ambos sienten un odio sordo hacia el otro, pero ambos, tan civilizadamente, se soportan. En las películas anteriores el cineasta iraní jugaba con esos mismos mimbres de la tensión, el desvelamiento de secretos, la irrupción de situaciones imprevistas que catalizan, precipitan nuevas y convulsas situaciones. Ahora lo hace con esas mismas armas, pero ahora tiene mayor libertad de movimientos: en su Irán natal no hubiera sido posible rodar este argumento, entre otras cosas porque una mujer embarazada fuera del matrimonio, en Irán, sería sujeto de lapidación. En ese sentido es comprensible que el cineasta persa se haya encontrado con las manos libres para (dentro de un orden: en Irán, aunque ruedes fuera, si te tomas demasiadas libertades puedes terminar como Jafar Panahi, encarcelado) filmar una película en la que los sentimientos, pero también los rencores, juegan sus cartas abiertamente.


Gran película, tan sutil, tan redonda, tan invisiblemente filmada, como si asistiéramos a la vida cotidiana de esta gente normal: una dependienta de botica, un pequeño empresario de tintorería, gente de a pie, gente gris cuyos problemas nada trascendentes para el mundo son, sin embargo, un mundo para ellos. Y ese pasado que influye, y de qué manera, en el presente…


Buen trabajo de Bérénice Bejo, que alcanzó la fama mundial con su trabajo en The artist, tan distinto de éste. 

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130'

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El pasado - by , Apr 25, 2014
4 / 5 stars
El presente