Película: El perfume de Yvonne

Tras el relativo fracaso crítico de La maté porque era mía, Patrice Leconte vuelve al territorio amado de El marido de la peluquera, donde mejor se desenvuelve y mejores resultados consigue. Es ésa su patria natural, la del erotismo sublimado, la pulsión pasional latente, hecha de pequeños detalles, de amores en voz baja, de epidermis entrevistas, la del hombrecillo enamorado contra toda esperanza de Monsieur Hire, la del hombre secretamente obsesionado por las peluqueras que colmará su vida metiéndose en la cama de una de ellas, la mujer de su vida.


Vuelve, pues, Leconte por donde solía, olvidándose de ironías petulantes como su anterior filme, buscando ahora la sencillez del erotismo más liviano, a la vez más difícil de dar, más complicado de ofrecer a un público que no desee la mera complicidad voyeurística del porno, sin por ello renunciar a ponerse "a tono" con escenas admirables como la de la joven pareja en el barco que surca el tranquilo lago suizo, cuando ella inesperadamente le regala las bragas que lleva puestas, un brillantísimo homenaje a la Marilyn de La tentación vive arriba, ese viento sin duda enviado por la Providencia que descubre, en un visto y no visto, las bellísimas, sensuales piernas de Sandra Majani, más allá de donde éstas pierden su nombre.


Vale la película lo que vale ese momento, sobrenatural, una joya en sí misma, como valen otras secuencias, las vividas por la pareja protagonista, cuya química trasmina la pantalla. Pero vale también por la historia paralela, tantas veces convergente, del viejo doctor, aristocrático, gay y vividor, hada madrina de los novios cuya sombra los protegerá durante todo el filme. Lástima que a Leconte le falle el pulso final y dé por terminada la historia de forma desvaída.


 


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83'

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El perfume de Yvonne - by , Nov 06, 2015
3 / 5 stars
El erotismo como una de las bellas artes