Película: El puente de los espías

La Guerra Fría es, por supuesto, un venero de historias que el cine puede, debe contar. Lo cierto es que, una vez superada esa época, las películas ambientadas en ese tiempo escasean, como si hubieran pasado de moda. Pero las buenas historias no pasan de moda nunca, y está bien que sea un consagrado como Steven Spielberg quien se encargue de recordárnoslo con esta más que interesante El puente de los espías, basada en hechos reales (aunque si no fuera así no perdería un ápice de su fuerza).

Estados Unidos, a finales de los años cincuenta. Un espía de la República Democrática Alemana, uno de los países satélites de la URSS, es detenido en Estados Unidos, en plena época en la que la Guerra Fría, adecuadamente azuzada por la Administración y el “establishment”, se había constituido en uno de los miedos recurrentes en la confiada sociedad USA. Un abogado de un prestigioso despacho es contratado para que defienda al espía, para dar una apariencia de legalidad y respetabilidad al proceso. El hombre en principio se resiste, sabedor de que en ese caso muchos son los inconvenientes y pocas las ventajas, pero finalmente decide aceptar. Simultáneamente, un aviador USA es derribado en zona soviética, y poco después, en el fragor del levantamiento del Muro en Berlín, un estudiante norteamericano es también detenido como supuesto espía. Así las cosas, el abogado se implica a tope en el caso, a pesar de que todos creen que lo que va a hacer es un paripé.

El puente de los espías consigue la proeza de resultar clásica, como si estuviera hecha en la época que retrata, gracias a una notable ambientación y también al hecho de que Spielberg ha rodado su película con un tono clásico, utilizando recursos analógicos, sin prácticamente tirar de los maravillosos efectos digitales que hoy tantas maravillas hacen, pero que en este caso hubieran sido excesivos.

A ese tono de clasicismo también ayuda el tono premeditadamente antisoviético, cuando evidentemente ya es el moro muerto alanceado a la que hace alusión la frase hecha española (“a moro muerto, gran lanzada”), un tono muy de la época, de esos finales de los años cincuenta y primeros de los sesenta en los que la amenaza rusa era uno más de los ingredientes del desayuno, el almuerzo y la cena en los hogares USA, un miedo sordo que lo impregnaba todo. Ese tono es más impostado que real: Spielberg pertenece al ala izquierdista de Hollywood y no es un furibundo anticomunista; pero era importante reproducir la atmósfera paranoica del momento, cuando alguien que, como el protagonista, quería hacer lo correcto, era mirado de mala manera por sus conciudadanos.

Con gran ritmo narrativo, sin por ello correr (son cosas distintas, como sabemos), el filme de Spielberg se convierte en una de sus mejores películas, como suele suceder cuando el cineasta yanqui se empeña personalmente en su cine, como ocurrió en cintas como La lista de Schindler, Salvar al soldado Ryan o El color púrpura, por citar algunas de las cumbres de la obra spielbergiana.

En un momento dado, el personaje del espía alemán le cuenta una historia a su abogado. Le dice que durante la guerra, los nazis entraron en su casa y golpearon a todos en la familia. Con ellos estaba un amigo, al que cada vez que pegaban y tumbaban, este se levantaba, una y otra vez. A ese hombre él le llamó “hombre firme”, apelativo con el que, a la vista de su convicción sobre lo correcto, adjudicará también al protagonista.

Película sobre la necesidad de seguir las propias ideas, aunque se vaya a contracorriente, El puente de los espías se convierte en un poderoso thriller, en un buen entretenimiento que, a la vez, hace pensar sobre lo que es justo y lo que no lo es. No es mal bagaje, tal y como está el patio…

Tom Hanks, como suele ocurrir cuando se empeña en un proyecto que le importa, como es el caso, está espléndido, contenido e interpretando hacia adentro. Pero la sorpresa mayúscula es el actor que interpreta al espía alemán, un Mark Rylance en estado de gracia, en una composición extraordinaria, un personaje ambiguo que cae irremediablemente bien.



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141'

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El puente de los espías - by , Dec 13, 2015
4 / 5 stars
Hombre firme