Película: El secuestro de Michel Houellebecq

Ciertamente hay que tener más valor que el Guerra para, como hace en esta película el escritor Michel Houellebecq, prestarse a formar parte de esta “boutade”, de esta “nonsense”, si lo decimos en inglés, esta tontería que, sin embargo, resulta a la larga no sólo graciosa sino, a ratos, incluso indagadora de nuevos caminos, donde la ficción se tiñe de documental y a la inversa, en una suerte de docu-ficción que, aunque no la invente Guillaume Nicloux aquí (ese formato entreverado ya tiene tradición), generalmente no se lleva a cabo con una estrella mediática del mundo de la cultura francesa como es el controvertido autor de Las partículas elementales.


La película parte de la premisa marciana (aunque quién sabe, con los poderosos, terribles enemigos que tiene…) de que el poeta, novelista y ensayista sea secuestrado por una panda de torpes, un gordo como una boya que confunde a Lovecraft con el videojuego Warcraft, entre otras meteduras de pata, y dos vigoréxicos cuyos cerebros parecen haber sido lobomotizados, a quienes no se les ocurre otra cosa que confinar al reo en la casa de los ancianos padres de uno de los musculitos. El nudo del filme resulta ser, entonces, la relación entre el polémico escritor (por cierto, de aspecto entre Woody Allen y Stephen Hawking –sin la enfermedad crónica de éste, se entiende--) y sus secuestradores y caseros, con escenas disparatadas como aquella en la que al gordo analfabeto se le “ajuma” el pescado, como decimos en mi tierra, porque Houellebecq le contradice, montando por ello un pollo de cuidado al escritor, o todas en las que intervienen los padres del musculitos agasajando a su supuesto secuestrado como si fuera un invitado y no un retenido contra su voluntad.


La resolución “blanca” del secuestro (como era de prever… hasta el punto de dar un final trágico no llega el docu-ficción…) es tan marciana como el resto de la cinta, pero, qué quieren que les diga, el propio empeño de Nicloux (al que no se le conocían hasta ahora filmes de relieve) en hacer este disparate, ya conquista al espectador. Aparte de eso, es una ocasión única de aproximarse a la figura de este escritor, tan polémico por sus opiniones como, ciertamente, exquisito en su arte literario; y es que no es normal, como decíamos al principio, que un “pope” de la cultura se preste a formar parte de una simpática tomadura de pelo como ésta.


Formalmente con aspecto semidocumental, con colores fríos y tonos, encuadres y “look” que recuerdan poderosamente el aspecto de una obra televisiva, El secuestro de Michel Houellebecq (de ésta me entero para siempre de cómo se escribe correctamente el pseudónimo del escritor…) resulta ser una película muy atípica, que tiene en su incorrección política, a la manera también del autor que la inspira, su mejor virtud, la de hacer cine a contracorriente, un cine que no se lleva, de palabras e ideas, aunque sea en un contexto tan idiota como el paisanaje formado por los tres memos secuestradores, el pasmado de su secuestrado (Houellebecq podría competir con ventaja con su estatua de cera en el Museo de Madaume Tussauds, si es que la tiene…) y los dos viejecitos absolutamente entrañables, metidos en un fregado que, afortunadamente, en este mundo paralelo que parece imaginar Nicloux, no tiene consecuencias…


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96'

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El secuestro de Michel Houellebecq - by , Sep 11, 2014
3 / 5 stars
Boutade