Película: El tiempo que queda La muerte, y el angosto sendero hasta ella, no está presente casi nunca en el cine; puede parecer una exageración, a la vista de los miles de muertos ficticios que constantemente se ven en la pantalla grande y pequeña, pero son muertos que no conocemos, o al menos cuya impresión de ir encaminados a la muerte no nos llega en primer término.

El tiempo que queda trata precisamente de eso, de los últimos meses de vida de un treintañero, de profesión fotógrafo de moda, gay, al que diagnostican un cáncer incurable. Su forma de enfrentarse a esa dramática situación es el meollo del filme, desde el inicial repudio a sus seres queridos, como si éstos fueran culpables de su tragedia, hasta la asunción, paulatina aunque no necesariamente indolora, del tiempo que le queda y la puesta en orden de lo que será la vida tras su muerte: el hijo engendrado en una pareja cuyo marido es estéril será su continuidad, su prolongación vital; el reencuentro con el niño que alguna vez fue, con la felicidad prístina, sin mácula, de ese territorio virgen de la infancia, le conducirá suave, hermosamente, hacia su destino, en una escena final no por dramática menos bellamente necrofílica.

François Ozon se confirma como un cineasta de extraordinaria sensibilidad para tratar temas tan vidriosos como este de la muerte en directo y hacerlo además sin ternurismos ni ñoñeces, pero sí con verdad y lirismo. Melvil Poupaud, el protagonista, se imbuye plenamente en el personaje central de la trama, en el que probablemente sea, por ahora, su mejor interpretación. Mención aparte para la aparición, breve pero espléndida, de una Jeanne Moreau quizá también ya al final del camino, a la que el paso de los años ha hecho recuperar aquellas ojeras tan peculiares que un mal día, bisturí de por medio, fueron eliminadas, borrando con ello su personalidad, su impronta de mujer con pasado.

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85'

Año de producción

El tiempo que queda - by , Jan 07, 2006
3 / 5 stars
La muerte en directo