Película: El último justo El productor Julio Fernández, al frente de Filmax, ha encontrado un filón con el cine de terror, al que está dedicado casi en exclusiva desde hace ya casi un decenio. Es cierto que mayormente sus películas suelen ser bastante flojas, aunque alguna vez consigue una perla, como “REC”. No es el caso de esta coproducción hispano-mexicana, “El último justo”, dirigida por Manuel Carballo, cuyos créditos no son como para tirar cohetes: este buen hombre se ha dedicado hasta ahora mayormente a labores de cámara en filmes del género, próximos a Filmax, como “Dagon”, “Romasanta” o “Beyond Reanimator”; pero ni la materia prima, un flojo guión propio, ni la puesta en escena, cubre las mínimas expectativas. La historia va, otra vez, de sectas de iluminados que persiguen por secretas razones al pánfilo de turno, para la ocasión el que resulta ser el último hombre justo sobre la Tierra, una especie de heredero de Lot (ya saben, el que, según el Antiguo Testamento, intentó salvar a la pecaminosa Sodoma preguntando a Yahvé aquello de “¿y si hubiera cien justos en la ciudad, la salvarías?”), viéndose inmerso en una conspiración que le supera.
Pero el planteamiento es demencial, con una secta malévola que pretende la regeneración del ser humano mediante la famosa fórmula (tan querida por algunos políticos…) de “cuanto peor, mejor”, buscando acabar con los treinta y seis justos que se supone sostienen el Bien sobre la Tierra. Da pena ver a un Federico Luppi que, si hubiera nacido en Inglaterra, sería Laurence Olivier, prestándose a ser esa especie de gran maestre de la logia de exterminadores de justos. Y esa ramplona planificación del neófito director, Carballo, con constantes planos en contrapicado, perdiendo con ello el énfasis que presupone esa morfología fílmica. Y esos diálogos de besugo, dichos con extrañas irisaciones de acento castellano (Dechent, adaptando su original andaluz; Daniel Martín, a la manera madrileña; Goya Toledo, desde su habla suavemente canaria), cuando la acción se ambienta en un contexto y un paisaje puramente mexicano (Armendáriz, Talancón), rematado con un soniquete argentino (Luppi), en un batiburrillo de acentos que merecería la explicación que no se da y que juega en contra de la credibilidad de la historia.
Así las cosas, no será con filmes como éste como el productor Julio Fernández conseguirá que el cine de terror vuelva a prender en el interés del público. Eso sí, la película, al menos, nos permite admirar durante unos minutos al gran Pedro Armendáriz, una institución en el cine azteca y un actor dotado de un raro carisma, que ennoblece cualquier papel que interprete. Menos da una piedra…

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102'

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El último justo - by , Mar 02, 2008
1 / 5 stars
El heredero de Lot