Película: El vuelo

Parece que la carrera de Robert Zemeckis funciona a razón de un gran éxito comercial por década. En los años ochenta fue Regreso al futuro (1985), que se constituyó en un film de culto “con acné”, si nos permiten la expresión. En los noventa fue Forrest Gump (1994), que hizo que todo el mundo imitara el habla de aquel chico (espléndido Tom Hanks) con un plomazo que daba título al filme. En los años cero del siglo XXI su gran éxito comercial (bastante menos crítico, al menos en mi opinión) fue Náufrago (2000), otra vez con Hanks como estrella. Pero desde entonces Zemeckis parece haber perdido la varita de zahorí que le hacía, de vez en cuando, dar en la diana, y en cualquier caso, mantener el tipo con dignidad.

El vuelo no le sacará de ese marasmo. No es un mal filme (el cine norteamericano “serio” difícilmente hará una mala película), pero desde luego no colma las expectativas que había despertado. Un veterano piloto de líneas aéreas, con un serio problema con drogas y alcohol, aunque él no lo reconoce, conduce un avión comercial que empieza a presentar graves deficiencias mecánicas. Su pericia le permite salvar muchas vidas, aunque algunos de los pasajeros y de los tripulantes (seis en total) mueren en un aterrizaje forzoso que podría haber sido catastrófico en otras manos menos expertas. En principio considerado un héroe, el análisis de su sangre certifica que había consumido coca y alcohol en cantidades considerables inmediatamente antes de pilotar el vuelo siniestrado. A partir de ahí todo será una pesadilla.

Lo curioso de El vuelo es que, finalmente, no es una película sobre un desastre aéreo (estando éste dado con una notable pericia y gran tensión), sino que en realidad es un filme sobre la adicción al alcohol y cómo darse cuenta de ello e intentar ponerle freno. Ése es en realidad el “leit motiv” del filme, la asunción del grave problema que tiene el piloto con la bebida y la cocaína, paso previo a buscar el remedio. Pero ello se hubiera podido dar de forma bastante más abreviada que lo hace aquí Zemeckis, que necesita de casi dos horas y media para algo que podía haberse aliviado con cien minutos, y aún le hubiera sobrado tiempo. Porque el trance durante el cual el protagonista se percata de su problema se hace eterno, como si en el cine no existiera la elipsis y hubiera que contarlo todo con una premiosidad, con un regusto por el detalle, que ciertamente puede funcionar en otro tipo de cine, pero no en éste.

Así las cosas, El vuelo resulta un filme interesante por su propuesta contra una de las lacras de la humanidad (de todos los tiempos: recordemos Noé), pero concretado de forma en exceso dilatada. Por supuesto, el buen tono formal es impecable, pero ya decimos que, a estas alturas, y en una industria tan profesionalizada como la de Hollwood, eso va de suyo y no supone un mérito especial.

Buen trabajo de Denzel Washington, al que se le ve motivado en este “tour de force” que significa hacer un personaje con aristas positivas y negativas, predominando estas últimas, en un tipo de papeles que últimamente parece le gustan especialmente (véase American Gangster, Imparable, Asalto al tren Pelham 1 2 3 o 2 Guns).


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138'

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El vuelo - by , Nov 02, 2015
2 / 5 stars
Días de vino y rayas