Película: En el  bosque

Patricia Rozema es una guionista y directora canadiense que consiguió cierto predicamento a finales del siglo XX gracias a dos películas, He oído cantar a las sirenas (1987) y Cuando cae la noche (1995), ambas apreciables historias románticas con amores lésbicos. Posteriormente hizo una interesante adaptación de Jane Austen, Mansfield Park (1999), pero a partir del siglo XXI su estrella pareció apagarse, consumida en series de televisión de poca enjundia, y algunos cortos y TV-movies. Ahora resurge con esta apreciable En el bosque, adaptación de la novela Into the forest, publicada por la escritora norteamericana Jean Hegland en 1996, con notable éxito editorial. En España está publicada por Seix Barral con el título Hacia el bosque.

Norte de Estados Unidos, costa oeste, en un futuro cercano. En una casa rural que cuenta con todos los adelantos modernos viven un hombre cincuentón y sus dos hijas veinteañeras. La madre de estas ha fallecido recientemente; la hija mayor está preparando su presentación a audiciones nacionales para ser seleccionada como bailarina de ballet; la pequeña estudia una carrera que desconocemos. De repente, la radio da la noticia de un gigantesco apagón en la costa oeste americana que deja sin fluido eléctrico a más de 300 millones de personas. Lo que parecía un incidente episódico, con el paso del tiempo, se convierte en endémico: la electricidad no vuelve, y con ello el grupo familiar habrá de valerse por sus propios medios; la progresiva dilución de los rasgos típicos de la civilización hará que las dos hermanas, finalmente solas, tengan que apañárselas para sobrevivir contra toda esperanza…

Parece evidente lo que interesó a Rozema de la novela de Hegland, la historia de dos mujeres jóvenes que habrán de enfrentarse solas, sin el concurso de los hombres (a veces contra la inadmisible agresividad de alguno de ellos), a un trasunto del fin del mundo, un Apocalipsis laico en el que no hay trompetas ni arcángeles, sino una progresiva erosión de eso que llamamos civilización, de todo lo que era sólido (gracias, Muñoz Molina, gracias Karl Marx), cuando el mundo que conocemos se desvanece a marchas forzadas para dar paso a un nuevo hombre (en este caso, y muy claramente, a una nueva mujer). Es, pues, una historia que podríamos considerar feminista: el peso de la historia recae sobre ellas, ellas se enfrentan pronto solas al Armagedón, ellas serán finalmente conscientes del fin de la época tecnológica, ellas alumbrarán al nuevo hombre, el Nuevo Hombre que será dulce, fuerte, tierno, nacido de un trauma, amado como el ser sin mácula que es.

Parábola sobre el fin de la civilización, ese tinte netamente feminista entronca con la mirada de los primeros y celebrados filmes rozemianos, aunque aquí sin el carácter sexual de aquellos. Como curiosidad, de los tres hombres que aparecen en la historia, dos de ellos tienen carácter positivo (padre y novio de la hija pequeña) y el tercero netamente negativo (el dependiente del “mall”, que después resultará ser un marrajo sin entrañas, de lo que ya apuntaba maneras); quiere ello decir que se trata de un filme equilibrado, que rehúye los maximalismos y los maniqueísmos en un tema que se hubiera prestado fácilmente a ello.

Película rodada con elegancia, tiene sus peores bazas en una única situación que resulta a veces un tanto reiterativa, y que sin embargo parece transitar por distintas temáticas sin solución de continuidad: las relaciones paternofiliales, el choque intergeneracional, el amor en los tiempos sin luz, los modernos robinsones (robinsonas, mejor, aunque no lo acepte el DRAE), la agresión sexual, el conflicto fraterno, la desesperanza cuando todo parece perdido, la llegada de un tiempo nuevo, innominado, ignoto pero tibiamente esperanzador. Quizá demasiados temas, aunque el conjunto, ciertamente, no chirría en exceso a pesar de tanto mimbre.

En el bosque queda entonces como un filme de interés, una aportación valiosa a ese, al parecer, pavoroso futuro que nos espera, alejada de estéticas neopunks a lo Mad Max, más cercana a una evaporación a fuego lento de lo que algún día dimos en llamar civilización.

Entre los intérpretes nos quedamos con la siempre intensa Ellen Paige, aunque la coprotagonista, Evan Rachel Wood, no se puede decir que le vaya a la zaga. Entre ambas hacen, en la práctica, la película; al fondo ellos, como paisaje de esa nueva era que, según Hegland y Rozema, será necesariamente femenina.


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101'

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En el bosque - by , Nov 26, 2016
2 / 5 stars
La Edad Media en el siglo XXI