Película: Eragon

Ciertamente nunca he entendido el éxito de la novela Eragon, del jovencísimo Christopher Paolini, una tan evidente variante del tema tolkieniano de El Señor de los Anillos con irisaciones (por decirlo de una forma elegante…) de otros temas recurrentes del género de espada y brujería. Pero si no comprendía aquel éxito, menos todavía entiendo que se haya llegado a hacer un filme, y además costeado, con esta materia prima, y que encima se le encargue a un profesional de los efectos visuales, Stefen Fangmeier, que hace con esta su primera película como director.


Es cierto que como experto en F/X ha conseguido obras notables (suyo es el trabajo en esa faceta en filmes como Terminator 2, Parque Jurásico o Salvar al soldado Ryan, donde evidentemente se lució a modo), pero también que, a la vista del resultado de esta adaptación, al bueno de Stefen no lo han llamado por la senda de la dirección. No es que Eragon/filme tenga faltas de ortografía: son impensables en una película producida por la engrasada maquinaria de Hollywood; pero carece de personalidad, es una mera ilustración de las aventuras de este adolescente al que el encuentro de un huevo de dragón cambiará la vida, teniendo que enfrentarse desde entonces, con ayuda de su nuevo amigo volador, a la perfidia del villano rey de turno.


El hecho de que en este caso el protagonista no esté tan indefenso como el “hobbit” de El Señor… no empece, ni mucho menos, la impresión de que el “teen” Paolini escribió su tocho bajo la evidente influencia tolkieniana: el propio nombre del personaje central, tan próximo al del héroe de la saga de J.R.R. Tolkien, Aragorn; la lucha contra el Mal; la fisiología de los propios personajes… todo remite, de forma más o menos camuflada, a la ingente saga del escritor surafricano.


Además, para más inri, resulta que Fangmeier, el novato director, carece del talento para la realización que caracterizó a un ilustre colega suyo, Ray Harryhausen, un mago de los efectos especiales que dirigió joyitas del género como Furia de titanes (version 1981) o Jasón y los Argonautas. Así las cosas, Eragon se queda a un nivel de mero entretenimento, sin pedir nada más que no sea dar tiempo a consumir las palomitas y el refresco de cola. Y menos mal que, por lo menos, no es de duración kilométrica…


 


Eragon - by , Sep 21, 2014
1 / 5 stars
Epígonos o plagiarios