Película: Esperando al rey

El cineasta alemán Tom Tykwer ha pasado de ser la gran esperanza blanca del cine germano de los años noventa a un profesional más, avezado pero no especialmente brillante, en este siglo XXI. Despertó muchas expectativas con su llamativa (aunque ciertamente bastante tramposa) Corre, Lola, corre (1998), que tenía más de experimento formal que de cine narrativo al uso, pero esas buenas perspectivas no se consolidaron después, a la vista de una carrera intermitente y plagada de insustancialidades; incluso su título posterior más interesante, El perfume (2006), aunque con buena factura, adolecía de una impersonalidad chocante en un autor que había querido dejar bien claro quién estaba tras la cámara en su anterior y celebrada Corre…

Esperando al rey suena a película/cóctel: con independencia de que la materia inicial sea la novela de Dave Eggers (que ha estado en la escritura de títulos como Tierra prometida, lo que ciertamente no es como para presumir), parece claro que aquí se ha montado un filme alrededor de Tom Hanks, la superestrella de Hollywood, el americano perfecto, sobre el que recae todo el peso del filme, y del que se puede suponer sin temor a equivocarse que es el que se ha llevado la parte del león del presupuesto de la obra (treinta millones de dólares, si la IMDb no se equivoca). Pero además la historia parece concebida por el doctor Frankenstein: y es que resultan chocantes los diversos retales de los que está hecho el filme: tenemos un cierto aroma a Lost in translation (2003) y su desorientación en un país extraño, donde los aborígenes, o son tontos (tontas, más bien, ¡qué forma de pintar a la azafata del hall del centro empresarial!), o son unos pícaros tunantes, como el chófer; hay cabida también para un cierto tufo a Bienvenidos al Norte (2008), con su urbanita yanqui llegado al caos de Arabia Saudí, pero también habrá toques que recuerden a Margin Call (2011) y sus desaforados despidos masivos, aunque quizá la influencia más evidente (incluso en el título español) no sea una película sino una obra de teatro, Esperando a Godot, de Samuel Beckett, y esa espera que desespera de un tipo que no termina de llegar nunca. Eso sí, aquí Godot tiene corona, o lo que quiera que lleven sobre la testa los reyes saudíes. Pero una vez que Godot (o lo que es lo mismo en este caso, el moro coronado) aparece, de nuevo cambia el tono de la película para entrar en el terreno del sexo interracial, además con árabe sandunguera, que ya se sabe que el tema carnal lo llevan (por imposición de la feroz dictadura patriarcal y teocrática que gobierna el país, desde luego) más bien fatal.

Demasiados tonos, demasiados colores, demasiadas referencias y poca unidad de estilo. Tykwer apenas se permite algunos detalles formales que recuerdan que es el autor de Corre, Lola, corre, pero son apenas unas pinceladas: el resto del metraje va con el piloto automático puesto. Como Hanks, desde luego, al que hace años que no le vemos una interpretación notable. ¡Qué pena de estos grandes actores del Hollywood moderno, llámense De Niro, Pacino, Hoffman o este más joven Tom Hanks, cuyas carreras interpretativas van declinando conforme van haciéndose viejos!

En el reparto, una vez dejado claro que Hanks ha ido a por la pasta y poco más, me quedo con la angloindia Sarita Choudhury, que está fantástica en su papel de saudí demediada entre las apariencias y su creciente pasión por el paciente (con toda la cara de Forrest Gump…) que le ha tocado en suerte.


Dirigida por

Género

Duración

98'

Año de producción

Trailer

Esperando al rey - by , Jul 06, 2016
1 / 5 stars
Godot, con corona