Película: Everest

En 1953 el británico Edmund Hillary y el sherpa nepalí Tensing Norgay alcanzaron por primera vez el techo del mundo, la cima del Everest. Aquella fue una colosal aventura que, merecidamente, los aureoló como héroes. Para hacerse una idea cabal, aunque Hillary y Norgay llevaban oxígeno, todo el resto del equipamiento de la escalada era el existente a mediados del siglo XX, a años luz de las actuales y sofisticadísimas equipaciones. El caso es que poco más de cuarenta años después de aquella gesta histórica ya existían en el Everest varias empresas dedicadas a subir hasta la cima a aficionados al alpinismo dispuestos a gastarse una pasta gansa (65.000 dólares de la época, se cita en un momento en el filme) por subir al lugar más alto de la Tierra.

Lo que fue una epopeya se convierte así en una especie de Disneylandia a lo bestia: hombre, existe un riesgo brutal, como de hecho se demostró en la expedición que retrata Everest, pero lo cierto es que se trata de un riesgo muy tasado y la inmensa mayoría de los expedicionarios, anteriores y posteriores, volvieron sanos y salvos a sus casas y con su fotito allá a los 8.848 metros de altura.

Everest narra la historia verídica de una de estas expediciones de turistas/alpinistas, realizada en 1996, en la que murieron ocho de los escaladores por unas circunstancias atmosféricas sumamente adversas. Lo cierto es que toda la primera parte, con la presentación de los expedicionarios, tanto los profesionales de las empresas que ofrecen el producto de subir al Everest (suena como si estuviera vendiendo pollo en el Mercadona…) como los clientes, resulta de lo más aburrida: se nos da una higa la vida y milagros de estos individuos, entre otras cosas porque son vidas tan aburridas como las de cualquier mortal, y para eso no hay más que mirar a nuestro alrededor, no hay que gastarse el dinero de la entrada…  Después, cuando comienzan los problemas con la tremenda tormenta que asuela a la expedición, la cosa cambia, y la tensión y la angustia inducida por el verismo desplegado en el filme consiguen su objetivo de interesar, a ratos incluso embelesar al público.

Baltasar Kormákur es un director, actor  y productor islandés (medio español, por vía de su padre, pintor barcelonés) que llamó la atención de Hollywood con películas realizadas en su país, como Las marismas (2006), pasando desde entonces a desarrollar casi toda su carrera profesional en Estados Unidos, con filmes como Contraband (2012) y 2 Guns (2013). Kormákur es un cineasta notable, vigoroso, con gran capacidad para poner en imágenes historias llamativas, y que aquí consigue un gran rendimiento visual de los extraordinarios paisajes naturales, rodados tanto en el Everest como en los Alpes italianos. Con ese marco, la odisea de estos turistas que quisieron emular a un héroe y en varios casos lo pagaron con su vida, resulta globalmente estimulante, por más que haya una evidente descompensación en su interés entre la primera y la segunda parte.

Amplio reparto de las nuevas estrellas de Hollywood, destacando ese actor, Jason Clarke, que es un caso peculiar por ser capaz interpretar alternativamente (en películas distintas, se entiende…) personajes positivos y negativos, y resultar igualmente convincente en ambos casos.


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121'

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Everest - by , Sep 24, 2015
3 / 5 stars
La estandarización del héroe