Película: Expediente Warren. The conjuring Definitivamente, hay que creer en la conversión de los pecadores. De James Wan no teníamos muy buen concepto, mayormente porque sus aportaciones más conocidas como director no han sido precisamente una maravilla: dirigió la primigenia Saw, que inició una lamentable saga encenagada en el más difícil todavía del sadismo y la perversidad “ad nauseam”. Decir esto en un mundo en el que hay tipos (por llamarlos benévolamente) que secuestran a tres adolescentes y las mantienen retenidas durante años, sujetas a las sevicias más viles, puede sonar a cuento de Heidi, pero no creo que la serie Saw haya hecho nada bueno por el ser humano, más allá de alentar los instintos sádicos de tanto perturbado como hay por ahí. Me debo estar haciendo viejo, pero me parece que eso no es cine, sino otra cosa, no precisamente mejor.

Retomando el hilo, el director de aquella primera (y tan lamentable, por abrir una caja de Pandora) entrega de tan aberrante saga reincidió después en el cine de terror, siendo Insidious su título posterior que quizá se considere más relevante, al menos desde un punto de vista puramente comercial, porque lo que es artístico, desde luego, distaba mucho de tener algún mérito.

Sin embargo, como si James Wan se hubiera caído del caballo en el camino de Damasco, como un Saulo cualquiera, o más seguramente, como si hubiera contado con un guión no tan efectista como en sus anteriores y lamentables empeños, lo cierto es que esta Expediente Warren. The conjuring resulta una estimulante historia de terror que tiene sus mejores armas precisamente en la ausencia de sustos efectistas, y, en la mejor tradición del buen cine de horror, en la creación de una atmósfera de miedo soterrado, que va creciendo como una flor del mal (gracias, Baudelaire...), amparándose antes en detalles que en fantasmas, que también los hay: esas puertas entrecerradas, detrás de las que alguien dice que hay algo, pero que no vemos; esos golpes tremendos en paredes y puertas, sin que se descubra quién, o peor aún, qué los han dado... Ello sin descuidar el apartado puramente espectral, con algunos hallazgos notables: la caja de música que permite ver a través de su espejo, cuando se abre, figuras fantasmagóricas que no están en la realidad; la muñeca de la historia inicial, que remite a aquel ya clásico Chucky de Muñeco diabólico, en versión femenina y con aún más mala leche que su antecesor.

Por supuesto que, conforme la trama va avanzando, el nivel del miedo requiere que vayan apareciendo ya figuras demoníacas, posesión, telequinesis, levitación... todo el muestrario habitual del género en su concepción moderna, pero todo ello introducido con naturalidad, sin forzar la verosimilitud de la historia, como tan frecuentemente ocurre en los filmes homólogos de hogaño.

Hay, claro está, una espectacular traca final, notablemente realizada, con una de las escenas de exorcismo más potentes que se hayan rodado en los últimos tiempos, con la novedad de que aquí hay un esqueje sacrificial que remite a toda una larga tradición de aras humanas, desde las ofrendas célticas hasta Abraham blandiendo el cuchillo sobre su hijo Isaac.

Y a la redención de Wan como buen director de cine de terror se añade la sorpresa de que el tema del filme sea, de nuevo, una casa encantada, con lo sobado que está este asunto en el género y lo difícil que es hacer algo novedoso en estas tramas, generalmente tan predecibles, tan efectistas, tan repetitivas.

Buen comportamiento actoral, si bien este tipo de filmes no requiere generalmente de un gran nivel ni tampoco de gran esfuerzo interpretativo. Nos quedamos con el peculiar rostro de Vera Farmiga, generalmente secundaria pero aquí protagonista de un relato que no deja indiferente; también citaremos a Lili Taylor, actriz más dada a los dramas, que aquí resuelve su papel con soltura.

Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

112'

Año de producción

Trailer

Expediente Warren. The conjuring - by , Jul 28, 2013
3 / 5 stars
No es una casa encantada más