Película: Finisterre, donde termina el mundo

Finisterre, donde termina el mundo es una historia que podría decirse emparenta los mitos galaicos con algunos helenísticos de veintitantos siglos atrás. La producción corrió por cuenta de la productora gallega Continental Producciones, de Pancho Casal y Xavier Villaverde, y de Tornasol, de Gerardo Herrero. Casal y Villaverde trabajaban juntos desde muchos años atrás, y ambos afrontaron al principio de los noventa uno de los filmes del llamado “cine gallego”, Continental (de ahí el nombre de su productora). Dedicados desde entonces al cine publicitario, tras no haber conseguido una distribución mínimamente decente de aquella su primera película, se aliaron con Herrero para hacer este filme un tanto extraño pero sin duda atractivo.

La premisa argumental se centra en una familia de los años sesenta, con una pareja de ideas muy avanzadas para la época que se instala en el cabo de Finisterre. Cuando sus hijos son pequeños, el padre desaparece y abandona la familia. Desde entonces los dos niños crecerán esperando que alguna vez volverán a ver a su padre y éste les contará los motivos de su abandono. Cuando son adultos, el hijo mayor también desaparece; años más tarde el más joven lo encuentra en Madrid, y juntos buscarán al autor de sus días.

Historia con reminiscencias griegas (no sería ocioso hablar de Layo, de Agamenón, de Orestes, de Edipo...), Finisterre, donde termina el mundo está bien narrada y tiene apreciables dosis de interés: una producción muy cuidada, con nombres de primera línea en ese apartado del equipo que no se sabe muy bien si son técnicos o artistas (el director de fotografía Javier Salmones, que le da un colorido brillante al filme, una tonalidad cuasi surreal; el músico José Nieto, tan inspirado como en él es costumbre; el director artístico Josep Rossell, habitual en las películas de Vicente Aranda, que tienen tanto estilo...).


El reparto también aportó su granito de arena, desde un Nancho Novo que convence en su papel de hermano mayor que arrastra un secreto que no puede ni debe compartir, hasta el adolescente Enrique Alcides, que resulta muy adecuado en su papel de chico obsesionado por el arcano de la desaparición de su progenitor, pasando por la siempre competente Elena Anaya, una de las mejores actrices de su generación, y secundarios de la talla y el talante de Chete Lera y Geraldine Chaplin.

Aunque Finisterre... tuvo mejor suerte que la anterior producción de Casal y Villaverde, la mentada Continental, lo cierto es que no fue la suya una buena carrera comercial, mientras que la crítica, en general, la trató razonablemente bien.


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Duración

94'

Año de producción

Finisterre, donde termina el mundo - by , Mar 03, 2015
2 / 5 stars
Edipo y Layo hablan gallego