Película: G.I. Joe Los G.I. Joe fueron unos muñecos articulados que la juguetera yanqui Hasbro lanzó al mercado en los años sesenta, buscando ser la alternativa a la femenina Barbie (se entiende aparte del novio de ésta, Ken, que también era un muñeco para niñas), con una serie de bragados soldados que se supone habrían de hacer las delicias de los infantes de sexo masculino en USA y sus colonias. No anduvieron muy desencaminados, porque lo cierto es que, cuarenta y tantos años después, aún se siguen vendiendo con éxito en todas partes. Aquellos juguetes han sido llevados con cierta frecuencia a la pequeña pantalla, sobre todo en dibujos animados, y alguna vez al cine, aunque con presupuestos muy modestos y resultados a esa misma altura.
Como el cine moderno anda regular de ideas, Hollywood bebe en cualquier venero. Hombre, no seré yo quien haga ascos a cualquier fuente de inspiración, pero si tenemos que recurrir ya a cuatro muñecotes inventados por un juguetero para forrarse, mal andamos… Además, parece que los guionistas no se han cortado un pelo al invocar temáticas puramente militaristas, con “gadgets” que, a buen seguro, habrán hecho correrse de gusto (perdón por la vulgaridad, pero no se me ocurre otra más gráfica) a los millones de personas que en el mundo gustan de artilugios y cachivaches destructores (véanse los llamados “nanomites”, especie de micro-hormigas mecánicas especializadas en comerse, literalmente, todo; si no se les pone freno, terminarían comiéndose el universo entero, lo que, bien mirado, no dejaría de ser un descanso...) .
Aparte de ello, hay que reconocer que Stephen Sommers, como ya hizo con la saga de “La momia”, sabe hacer cine y la película está condenadamente bien hecha, con percutante ritmo, utilización de varias líneas argumentales secundarias que fluyen con naturalidad y, en general, una más que aceptable ortografía fílmica. Claro que no todo es eso, como bien sabemos hace tiempo, y el mensaje filobelicista que la película desprende no la hace precisamente recomendable; menos aún para tiernos infantes (lo de tiernos va de coña, claro: de ésos, como de las 11.000 vírgenes, no queda ni uno…).
Habría que hacer, entonces, un debate sobre el papel del cine en la sociedad moderna, y hasta qué punto filmes de corte comercial, supuestamente neutros ideológicamente hablando, no están destilando en nuestra juventud ideas no precisamente generosas ni solidarias, sino más bien tirando a abyectas. El cine, ya lo hemos dicho tantas veces, no puede ser una escuela, pero también es cierto que los autores se podrían cortar un poquito a la hora de mostrarnos sus vergüenzas ideológicas, mayormente cuando, como éstas, tiran de espaldas.
Claro que a lo mejor todavía tenemos que recuperar la fe en el ser humano, si tenemos en cuenta que, cuatro semanas después de su estreno en USA, y con un par de semanas más, como mucho, de recorrido comercial, este filme no ha sido capaz, ni de lejos, de recuperar su presupuesto: ¡albricias, dentro de nuestros cocos hay algo más que serrín!
Alguna mención para los actores: los guaperas protagonistas, Channing Tatum y la muy popular Sienna Miller, cubren holgadamente lo que se les pide, lucir palmito; mejor están los villanos, como ese Christopher Eccleston que compone un convincente nuevo Amo del Mundo, en la mejor tradición verniana, o ese exótico Arnold Vosloo, que ya colaboró con el director en la saga de “La momia”, y cuyo torvo rostro ayuda, y mucho, a su personaje, alguien absolutamente exento de moral y piedad. La dosis de comicidad (afortunadamente ligera) la pone Marlon Wayans, aquí menos payaso que de costumbre, para nuestro alivio…

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118'

Año de producción

G.I. Joe - by , Aug 29, 2009
2 / 5 stars
Delirios militaristas