Película: Grace de Mónaco El biopic es un género en el que, digámoslo ya, es difícil hacer buen cine, sobre todo si el biografiado es un ilustre fiambre reciente o sus deudos tienen poderes superiores a los del resto de los mortales. No hace mucho hemos visto Hitchcock, pálida recreación de una época en la vida del gran cineasta, y próximamente veremos Diana, que todas las críticas indican es otro fiasco dentro del género de las películas biográficas o biopics. Sólo en algunos casos, como Gandhi, Patton o más recientemente J. Edgar (esta última la espléndida recreación, tan libérrima, que hiciera Clint Eastwood sobre la vida y milagros del omnipotente director del FBI, Hoover), se llega a un nivel de cine bueno o muy bueno.

El caso de Grace de Mónaco no es una excepción, y eso que en este caso se ha tenido en contra, a posteriori, a la poderosa familia Grimaldi, la dinastía reinante en el pequeño principado, a vueltas con la inexactitud de los hechos que aquí se narran. Ciertamente la película plantea una situación casi prebélica entre Francia y Mónaco, allá por 1962, cuando el país galo luchaba inútilmente contra la insurgencia argelina que buscaba la independencia de la metrópoli, lo que provocaba cuantiosos gastos que De Gaulle quiso sufragar, en parte, constituyendo una especie de vasallaje económico con el vecino estado monegasco. En esa crisis histórica y política se centra el filme, con la princesa Gracia Patricia ya reinando en el principado como consorte, junto a Rainiero III, aún en sus primeros años de matrimonio, cuando la norteamericana concitaba ciertos recelos en el minúsculo país.

Pero lo cierto es que el guión de Grace de Mónaco, a ratos, parece escrito por un mono con una resma de papeles a su disposición: no se termina uno de enterar a qué juega Olivier Dahan en este biopic, más allá de intentar reivindicar la figura de la actriz que fue princesa (aquí en España tenemos la presentadora que fue princesa, tal vez reina…); pero la coherencia no parece ser una de sus palabras favoritas, y si en su anterior biopic (y eso que dice que abomina del género: qué bien lo disimula), La vida en rosa, sobre la gran Edith Piaf, consiguió algunos momentos sublimes en un conjunto bastante irregular, aquí la irregularidad, por no decir la mediocridad, es lo que prima.

A ratos parece que a Dahan lo que le interesa es poner en imágenes, retratar, a los distintos famosos cinematografiados, desde Onassis a Callas (por cierto, con el rostro de una Paz Vega que no está mal y hasta encaja el playback bastante atinadamente), pasando por Rainiero, Hitchcock o el mismísimo De Gaulle (interpretado por un actor de asombroso parecido con el creador de la V República). Filme inconsistente, que no se sabe a qué juega, de mensaje incierto si es que tiene alguno, Grace de Mónaco queda como un (otro más) fallido biopic, la vida recreada y fantaseada de una mujer que vivió un cuento de hadas: de actriz a princesa, para ser felices y comer perdices: pues aquí vemos que pasó cuando supuestamente se las comían…

Kidman no parece nunca Kelly: tengo admiración por la actriz de Eyes Wide Shut, pero me temo que en este caso la australiana sencillamente no sabía cuál era, en realidad su papel, más allá de la princesa de cuento hecho realidad en una tempestuosa situación histórica y política. De los demás hago mía la frase de mi amigo y crítico Miguel Olid, que venía a lamentar el desperdicio de un actorazo como Tim Roth en un personaje tan romo como el de Rainiero III…

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103'

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Grace de Mónaco - by , May 30, 2014
1 / 5 stars
Mientras comían perdices