Película: Habemus Papam Nanni Moretti es el cineasta irreverente e iconoclasta italiano por antonomasia de los últimos treinta años. Pero su cine parece estar adocenándose en la última época. Este Habemus Papam parece querer ser una comedia dramática sobre un cónclave en el que el Sumo Pontífice elegido, abrumado por la tarea que ha recaído sobre él, da en una especie de locura, quizá una huida hacia delante para no asumir la responsabilidad que le ha tocado.

Pero el guión dista mucho de tener la coherencia que se le pide a cualquier filme, sea o no, como en este caso, una especie de sátira irónica sobre la elección papal, con un grupo de cardenales que se comportan, más que como padres de la Iglesia, como nietos de la misma, llegando a entretener la espera del Papa con toda una liguilla de voleibol, que ya es imaginación pensar que la centena larga de provectos purpurados se dediquen con fruición infantil a dar manotazos a un balón en vez de tomar las sopitas y buen vino que su edad y condición reclamarían. Tampoco la figura del psicoanalista del nuevo Papa, interpretado por el propio Moretti, aporta gran cosa, un tipo más bien pagado de sí mismo y cuyo ateísmo o agnosticismo, que no se aclara demasiado, asociado a un personaje tirando a grotesco, no sé si consigue el efecto buscado por el (es bien sabido) anticlerical director.

Así las cosas, lo más interesante es el retrato del anciano al que al final de su vida le cae encima, con toda la parafernalia de una institución con dos mil años de vida, la responsabilidad de dirigir la vida espiritual de más de mil millones de seres humanos en el mundo. Para ello es fundamental el papel de Michel Piccoli, ese enorme actor francés que es capaz, incluso en una lengua que no es la suya, de transmitir el desvalimiento, la vulnerabilidad de una persona que se ve superado por la ingente tarea a realizar.

Obra quizá insuficiente, no se le debe quitar mérito a la pintura del cónclave y a los toques irónicos, casi paródicos, con los que está tintada la primera parte del filme, cuando los cardenales aún están deliberando sobre la persona que ha de heredar la Silla de San Pedro. Es verdad que Nanni Moretti tampoco es (no lo ha sido nunca) un director exquisito, así que quien busque estilo, que se dedique a ver el cine de Scorsese. Aún así, es película curiosa con cierto atractivo, sobre todo la visión (sesgada pero sabrosa) de un cónclave por dentro, visto por un cineasta que siempre ha tenido a la Iglesia Católica en el punto de mira y que, mira por donde (valga la casi aliteración), cuando se le pone a tiro, resulta que le da un tratamiento más bien benévolo. Nanni, ¿tienes intención quizá de ir próximamente a caballo hasta Damasco?

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102'

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Habemus Papam - by , Nov 29, 2011
2 / 5 stars
El peso de la púrpura