Película: Happy Feet 2

El éxito de Happy Feet, rompiendo el hielo (2006), una película de animación digital que hacía protagonistas a los pingüinos, hacía prever que era factible una continuación, como así ha sido con esta Happy Feet 2. También como la primera viene de la mano de George Miller, director australiano que tiene un lugar en la Historia del Cine fundamentalmente por su (cuando se escriben estas líneas: parece que se ampliará) tetralogía de Mad Max.

Es curioso que la mayor parte de la carrera cinematográfica de Miller como director esté relacionada, de una u otra forma, con el tema de la familia: en la mentada saga de Mad Max es la pérdida de la propia familia la que empujará al loco Max a convertirse en un outsider, y esa pérdida le perseguirá implacablemente a lo largo del resto de la serie. En Las brujas de Eastwick (1987) lo que estará en solfa será la propia unidad familiar cuando llegue el hombre (supuestamente) perfecto a desestabilizar hogares. En El aceite de la vida (1992) serán los padres los que habrán de prácticamente doctorarse en medicina para salvar la vida del hijo, abocado a la muerte por una rara enfermedad que nadie investiga. En la primera entrega de este díptico, Happy Feet, también la célula familiar (y la tribal) tenía gran importancia, pero es que en esta Happy Feet 2 ya es llamativo: el padre, un atribulado pingüino que se desvive por su hijo, aunque éste sea un cabeza hueca que le proporciona innúmeros problemas, será reconocido finalmente por el pipiolo como el héroe callado que, tan secretamente, son la generalidad de los padres, o madres, sencillos, honrados y entregados a su prole.

Película de historia un tanto tontuela (en una formulación cinematográfica, la animación digital, que es puntera en el cine de hogaño), tiene sin embargo una joya valiosísima en la postrera declamación del pequeño Erik ante la felonía del gigante, cuando inicia, a los bellísimos acordes de la romanza E lucevan le stelle, de Tosca, un a modo de catilinaria, que comienza con el dístico “¿dónde está el honor/ cuando la promesa es un engaño?”, una de las más hermosas odas al padre que haya escuchado en mucho tiempo. Ya lo ven, en una sencilla, medianamente graciosa y nada pretenciosa película de dibujos animados digitales, hay un dije prodigioso…

El resto es bastante más banal, como queda dicho, con una confusa historia con una manada (¿o es una bandada?) de pingüinos que se quedan aislados por mor de grandes movimientos de icebergs (ese calentamiento global que terminará asolándonos en recompensa a la incuria humana) y los esfuerzos que hacen varios de los integrantes del grupo por intentar resolver el problema. Pero el tratamiento en general es un tanto desvaído, y se pierde de alguna forma la sorpresa del primer y original segmento del díptico, más entonado argumentalmente, más relevante.

Pero, ¡ay!, esa parafraseada E lucevan le stelle, en el pico del pequeño Erik, qué belleza...


 


Género

Nacionalidad

Duración

100'

Año de producción

Happy Feet 2 - by , Aug 07, 2015
2 / 5 stars
¿Dónde está el honor…?