Película: Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: 2ª Parte

Parecía que no iba a llegar, pero llegó. Tras el fin de la saga literaria, hace ya más de tres años años, llega ahora el final de su correspondiente serie fílmica. Lo diremos pronto: el moderado desperezar que creímos intuir en el primer segmento, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: 1ª Parte, parece olvidado en este segundo y último capítulo. Donde veíamos ciertas dosis de entusiasmo y frescura, aquí nos encontramos de nuevo con el adocenamiento de los otros capítulos dirigidos por el mediocre David Yates, tan aplicado artesano como, ¡ay!, nulo creador.


Sólo algunas escenas tienen magia por sí mismas: véanse las que transcurren en las inmensas cavernas de Gringots, el banco de los magos, y sobre todo en las que los protagonistas habrán de salir por patas (nunca mejor dicho…) a lomos de un precioso dragón, muy atinadamente reproducido en pantalla por ordenador, aunque nadie lo diría, de tan verosímil que resulta. El resto son temas ya conocidos, como la Sala de los Menesteres o el Pensadero, que ya habían sorprendido en anteriores capítulos pero que aquí ya no producen la misma impresión en el espectador.


Es cierto que lo más importante de esta resolución de la saga es el desvelamiento de los secretos que se han ido acumulando durante los siete libros y sus correspondientes películas (bueno, en este caso, ocho), que lógicamente no destriparemos, aunque el espectador adicto puede barruntar con facilidad cuáles son éstos, ante la inmensa información recibida en los títulos anteriores.


Así las cosas, es una pena que la conclusión de la saga infantil/juvenil que más ha influido en la última década en todo el mundo no haya tenido la fuerza que todos esperábamos. En su momento comentábamos la conveniencia de que cada episodio lo rodara un cineasta distinto, con idea de refrescar la franquicia y permitir perspectivas diversas. Ello ocurrió hasta el cuarto episodio, Harry Potter y el Cáliz de Fuego, pero a partir de ahí, con la entrega del resto de la saga a Yates, la imaginación voló y nunca más llegó a tener la intensidad, ni la capacidad de soñar, que deparó la primera (y seguramente mejor) película, Harry Potter y la Piedra Filosofal. O quizá entonces éramos todos más jóvenes e inocentes, y la visión del niño mago con una cicatriz en la frente, una versión libérrima y laica del mesías judeocristiano, nos llegó más que nunca.


En cualquier caso, se completa de esta forma una serie que ha cambiado muchas cosas en el mundo de la literatura y del cine (vale: en ambos casos comerciales). La influencia del personaje y el microcosmos creado por J.K. Rowling es hogaño poderosísima; en libros, cine y marketing ha producido una fortuna para los detentadores de sus derechos; pero, qué quieren que les diga, me quedo con esa sensación de que muchos niños (y no tan niños) no habrían leído un libro en su vida si no fuera por esta serie, denostada por exquisitos, pero que ha sabido fascinar a media humanidad. Nada más que por eso, Rowling merece nuestro respeto; ¿que se ha hecho rica como Creso? ¿Y qué?


 


Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: 2ª Parte - by , Apr 05, 2017
2 / 5 stars
El acabose (pero menos...)