Película: Horns

Joe Hill es el nombre con el que se ha hecho conocer artísticamente Joseph Hillstrom King, a la sazón segundo de los tres vástagos del escritor Stephen King, el (seguramente es ocioso decirlo) escritor del género de terror más vendido de la Historia de la Literatura. En esa familia todo quisque escribe. Bueno, no todo quisque: lo hace, además del paterfamilias, la amantísima esposa, Tabitha Spruce King, y dos de los hijos, el mentado Joe Hill y el pequeño Owen. Solo la hija Naomi Rachel no escribe, salvo que se pueda considerar como tal la lista de la compra (igual es adoptada…).

Bromas aparte, lo cierto es que Joe Hill se ha hecho un hueco en la literatura de fanta-terror USA. No tiene, evidentemente, la talla de su padre, pero lo cierto es que novelas como Horns, que da pie a este filme homónimo, lo revelan como un autor que, aun inevitablemente influenciado por la figura de su progenitor, busca un perfil propio, una mirada al margen de la pesada sombra paterna. La novela habla sobre el complejo de culpa y sobre los inextricables caminos que conducen al descubrimiento de la verdad y a la ejecución de la justicia. El filme, que bebe demasiado aplicadamente de la novela, no llega mucho más allá; incluso se podría decir, sin faltar a la verdad, que es bastante inferior al texto literario de Joe Hill.


Porque en la película se ha perdido el tono entre sarcástico y despendoladamente demoníaco que alentaba la novela, la iconoclasia que presidía un texto que exploraba temas tan jugosos como la capacidad de revelar en los demás (y hacer que se cumplan) los más recónditos secretos de cada individuo, o de persuadir implacablemente casi hasta el mesmerismo.

Un joven despierta cierto día después de una borrachera descomunal y se encuentra con que le están creciendo cuernos en la cabeza. El muchacho había sido acusado (aunque aún no se había podido demostrar su culpabilidad) de la muerte de su novia; si bien todos los indicios apuntan hacia él, el joven reivindica su inocencia. A partir de ahí, la inusitada aparición cornúpeta le permitirá, sin embargo, desarrollar ciertas facultades preternaturales que desconocía tener, y que le servirán para realizar pesquisas que le permitan descubrir al verdadero asesino…

Alexandre Aja es un cineasta francés afincado hace años en Estados Unidos, aunque ciertamente su filmografía allí (tampoco en su país de origen) es como para tirar cohetes: entre sus créditos (he estado por escribir “débitos”…) hay títulos como una nueva (y deleznable) versión de Las colinas tienen ojos, el clásico de terror de Wes Craven de los años setenta, o Reflejos, donde desperdiciaba lamentablemente una idea en principio interesante. Aja es un director que se siente “autor”, le gusta recrearse en subrayados, en movimientos de cámara ampulosos, en encuadres que él cree “artísticos”, aunque ciertamente su estilo y su capacidad para interesar dejan mucho que desear.

Así las cosas, Horns resulta ser una mediocre historia de terror entreverada de thriller, con buenos efectos digitales y poco más. Daniel Radcliffe, que cuando rodó este filme había terminado hacía ya un par de años la serie de Harry Potter que le dio fama mundial, debería dejar de hacer filmes de terror, al menos durante una temporada, para evitar su encasillamiento en el género, lo que en otros actores (de mucha mayor talla, sin duda, que él), como Bela Lugosi o Lon Chaney (padre e hijo), resultó fatal. Del resto del reparto me quedo con la presencia siempre estimulante de Juno Temple, la hija del director Julien Temple, y con dos secundarios tan seguros como David Morse y James Remar.


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120'

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Horns - by , Jul 07, 2015
1 / 5 stars
Olor a cuerno quemado…