Película: Incondicional Como siempre, el cine norteamericano impone sus productos, sean buenos o no, tengan o no interés: el que tiene la fuerza la ejerce con todas sus consecuencias. Incondicional tiene pinta como de telefilme de sobremesa, de esos cuya utilidad más benéfica resulta ser inducir al sueño a millones de personas que sestean mientras las pantallas emiten la historia insulsa de rigor, rodada con tedio y desgana y con menos interés que el que mostraría Paquirrín por Kierkegaard. Y encima resulta que: uno, está basado en un hecho real (como buena parte de las TV movies a las que parece emular); dos, es más cursi que Tamara Falcó Preysler; tres, cuenta una historia absolutamente marciana (ese blanquito ofreciéndose a llevar a su casa al negrata con una pinta que empavorece); cuatro, mezcla una burda intriga detectivesca con una historia de superación, blablabla, que resulta estomagante; cinco, plantea el disparate de asegurar que hacer circular los billetes de dos dólares no es sino un gesto ¡de amor! No sé que pensará al respecto el presidente (ya ex, cuando se escriben estas líneas) de la Fed, Ben Bernanke: seguramente no imaginaba que la emisión de billetes pudiera tener esos imprevistos efectos sentimentales…

Brent McCorkle debuta en la dirección de largometrajes con esta nadería, y mucho habrá de mejorar para no seguir haciendo cine de plástico, en el que no hay emoción (a pesar de intentarlo con denuedo), ni atractivo, ni interés, más allá de enunciar un postulado buenista, tan pillado por los pelos y tan a contracorriente que, en el fondo, casi cae simpático: que haya habido quien se ha gastado dos millones de dólares en financiar esta tontería dice mucho más de la bondad del ser humano (en este caso de los productores) que el mensaje en modo Bambi que intenta, sin conseguirlo, hacer llegar al espectador.

Entre los intérpretes nos quedamos con Lynn Collins, que hace un esfuerzo considerable por resultar creíble en su lunático personaje, y es de lo mejorcito del filme. Se ve que el batacazo de John Carter ha debido de reducir su prestigio en Hollywood y ahora se dedica a nimiedades como ésta y a series de televisión.

Estrambote: entre las escasas novedades que presenta este olvidable filme está la de poner en escena una de esas enfermedades que, a fuer de extendida, resulta sin embargo casi invisible en cine: el fallo renal que requiere dialización periódica es uno de los grandes ausentes de la pantalla, grande o pequeña, y aquí sin embargo tiene una incidencia determinante en el desenlace de la historia. Magra cosecha para tantos moños como se ponen, pero algo es algo…

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92'

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Incondicional - by , Sep 27, 2013
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Los billetes de 2 dólares y el amor