Película: Ira de Titanes Era de esperar: tras el éxito comercial (menos en lo artístico) de la nueva versión de Furia de Titanes, realizada en 2010, se ha prolongado la historia en esta secuela, Ira de Titanes, que, sin embargo, mejora a su original: cosas veredes…

Y es que, como ya me ha pasado en otras ocasiones, me la tengo que envainar: el director de este blockbuster es el surafricano Jonathan Liebesman, que llamó poderosamente la atención en 2002 con un pequeño pero notable filme de terror, En la oscuridad. Fagocitado por Hollywood, en 2011 hizo Invasión a la Tierra, irreprochable técnicamente pero más bien tirando a pedestre. Veníamos a decir entonces que manejar todo un ejército de técnicos y artistas era tarea más bien para un Napoleón que para un Liebesman, y que el cineasta creativo había sido comido por el artesano aplicado pero inánime.

Pues como si Liebesman hubiera aprendido la lección, aquí lo tenemos en plena forma, otra vez con un blockbuster, pero en esta ocasión manejándose ya de tal manera que es capaz de insuflar inspiración y sutileza a una historia que, ya desde sus cimientos, se pone interesante: ahí es nada, Zeus, como en El Rey Lear, será traicionado por uno de sus hijos, y aquel más renuente, aquel que no desea seguir sus pasos, será su salvador.

Pero es que además la parafernalia de monstruos es muy imaginativa: al margen de la especie de dragón de dos cabezas y aliento infernal, que quizá esté ya algo visto, hay que anotar dentro del bestiario a un diabólico bicho de aspecto vagamente humano, dotado de dos cuerpos unidos por la espalda, un brutal luchador siamés de inusitadas capacidades para la batalla. Qué decir entonces del premio gordo en cuestión de monstruos, nada menos que Cronos, padre de los dioses griegos, cuya representación icónica recuerda poderosamente a la que Goya inmortalizó en su célebre pintura Saturno devorando a su hijo. Y es que ya hasta Hollywood se ha vuelto culto…

Pero no nos engañemos: el atrevido diseño de las criaturas mitológicas, las alusiones a Shakespeare, el tributo a Goya, no suponen que estemos ante un ladrillo: Ira de Titanes es un más que entretenido filme de aventuras, fantasía y acción, cumple noblemente su cometido, sin tomar el pelo al espectador, y además deja algunas ideas-fuerza sobre las relaciones paterno-filiales que no están nada mal: el padre como ejemplo, el hijo como motivación, el sacrificio por el ser amado, la unidad como arma. Cosas quizá antiguas, pero que a estas alturas de la película (qué apropiada en este caso la frase hecha) resultan revolucionarias…

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99'

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Ira de Titanes - by , Apr 10, 2012
3 / 5 stars
Saturno devorando a su hijo