Película: It follows

Ya es casi un lugar común decir que el cine de terror hodierno, lejos de atemorizar, lo que consigue es provocar náuseas. Es lo que pasa cuando en vez de intentar producir miedo en el espectador (lo que, aunque parezca otra cosa, no es nada fácil), lo que se pretende es infundir repugnancia, algo que no tiene dificultad alguna. Por esa senda han hollado muchas de las producciones de las últimas décadas, con especial énfasis en las que incluyen como actor principal del miedo la figura del zombi, perito en evisceraciones y menudillos varios. Por eso cuando llega una película de terror que se aparta de ese trillado sendero y busca nuevas formas de aterrorizar al espectador, tiene ganado ya buena parte del camino del éxito.

Algo de eso sucede con esta estimulante, desasosegante, con frecuencia terrorífica película, It follows, algo así como Te sigue, que empieza con una escena impactante, después parece remansarse en un cuarto de hora en el que no se sabe para donde va la línea argumental, hasta que ésta se presenta de forma brutal, agarra al espectador y ya no lo suelta en todo el resto del metraje.

Una chica con un chico que la ronda (iba a escribir “pretende”, pero me ha parecido demasiado démodé). La chica tiene un encuentro sexual con él en el asiento trasero del coche del muchacho, quien tras ello le cuenta que le ha transmitido una maldición que le perseguía desde hace tiempo: un ente innominado, polimorfo, irá tras ella para acabar con su vida. Anda despacio, pero no se detiene nunca. Si la mata, volverá a por él, así que le encarece que esté siempre atenta a cualquier sospechoso, y que nunca esté en un lugar con una sola puerta. A partir de ahí la chica es efectivamente perseguida por una cosa, siempre con forma humana, indistintamente hombre o mujer, a veces desnuda, a veces vestida o semivestida, en ocasiones con rasgos cadavéricos, otras más normales. Sus amigos se confabulan con ella cuando se percatan, mediante la siempre infalible técnica del empirismo, que efectivamente algo la ronda (aunque ellos no lo ven) con intenciones nada amistosas…

It follows es un filme independiente, hecho con apenas un par de millones de dólares, lo que para los USA es una fruslería, lo que se gasta en vallas publicitarias cualquier “blockbuster”, pero su rédito en taquilla, sólo en Estados Unidos, ha multiplicado esa cifra por siete (y aún no ha terminado su carrera allí). Quiere decirse que, como siempre, cuando hay originalidad, creatividad, cuando se cuentan cosas nuevas, y, en casos como éste, se ofrece terror genuino, el público responde.

No deja de ser curioso que el recurso cinematográfico fundamental en este filme sea uno que Welles manejó con maestría, la profundidad de campo, dándole carta de naturaleza como elemento dramático en Ciudadano Kane. Aquí, como parece obvio, ese recurso es el más estimulante, el que mejor cuadra con los intereses de la película: el ente innombrable que avanza hacia nuestra protagonista, a veces ajena a lo que se le viene encima, aunque el espectador sí lo sabe porque lo ve venir…

Sin ser exquisita, que no lo es, It follows representa un tipo de cine de terror notable, donde el miedo se produce por la pura fuerza de los elementos cinematográficos representados y por la atmósfera creada, siendo esas armas las que han forjado el gran cine de terror clásico.

Y eso que en el fondo la moraleja del filme no deja de ser un tanto gazmoña: la chica recibe la maldición tras yacer (qué bonito verbo, tan eufemístico…) con un muchacho en el asiento trasero del coche (ese incómodo tálamo para parejitas sin cama donde dar rienda suelta a sus hormonas), como si ese acto de cotidiana lascivia conllevara la peor de las desgracias, en este caso ser perseguida (iba a escribir hasta el catre, pero en este caso la coloquial frase hecha no es la más adecuada…) “ad infinitum”, en justo castigo a semejante pecado.

David Robert Mitchell, michigano graduado en Florida, hace con este su segundo largometraje. El primero, El mito de la adolescencia (2010), pasó un tanto desapercibido aunque hubiera merecido mejor suerte, una dolorosa mirada sobre la juventud y el difícil tránsito hacia la madurez. Con esta su nueva obra revalida su candidatura a ser una de las figuras del cine que viene.

Los intérpretes, como suele ocurrir en este tipo de cine indie de pocos recursos, funcionan bien sin ser nada del otro jueves. Quizá lo que se espera de ellos es precisamente eso, que sean el “boy-next-door” o “girl-next-door”, el chico o la chica de al lado con los que poder identificarse sin el extrañamiento del rostro superconocido de las estrellas.



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100'

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It follows - by , Jun 13, 2015
3 / 5 stars
Libelo contra el asiento trasero del coche