Película: Jarhead. El infierno espera De Sam Mendes teníamos las mejores referencias: sus dos primeros filmes, American Beauty y Camino a la perdición, fueron, por muy diferentes motivos, dos estimulantes propuestas cinematográficas, a cual más interesante. Parecían traernos a un renovador del cine del siglo XXI; pero su tercer largo, este Jarhead. El infierno espera, ha enfriado las expectativas. Es cierto que es una obra de exquisitas maneras fílmicas, con atractivas ideas visuales (ese caballo empapado en petróleo, cabalgando en un dantesco desierto erizado de pozos de crudo ardientes), impecable realización e interpretación sin mácula.

Pero también lo es que no se sabe muy bien qué es lo que quieren decir Mendes y su guionista con este drama de guerra sin guerra, como ha definido un compañero de la crítica la película. Ambientada en la primera guerra de Irak, la de 1991, casi todo el metraje se gasta en el tiempo muerto de los soldados antes de entrar en liza, lo que finalmente fue visto y no visto, una vez que la aviación había hecho ya la mayor parte del trabajo. En ese contexto nos encontramos al protagonista, que no terminamos de enterarnos cómo es que termina enrolado en los marines, cuando sus aficiones, ideas y tendencias le deberían encaminar más bien hacia la universidad y la contestación a aquella guerra, a cualquier guerra. Previamente habremos tenido las consabidas secuencias de brutalidad militar en el adiestramiento de los reclutas, las novatadas, la complicidad mutua de los "cabeza tarro" (los Jarhead del título) y, finalmente, la desesperación de los personajes centrales por irse de Irak sin matar a un solo enemigo (!!!).

Llegado a este punto, habrá que hablar de la viscosa ambigüedad de la película, en la que ni Mendes ni su guionista se mojan en cuanto a la licitud, o no, de aquella primera guerra del Golfo (que, de todas formas, era campeona en cuanto a motivos al lado de la segunda...). Pareciera como si los protagonistas estuvieran de ejercicios espirituales en vez de enfrascados en un drama tan terrible y amoral como un conflicto bélico. ¡Qué lejos la grandeza shakespeariana de Camino a la perdición! ¡Qué distinto de la sinuosidad evanescente de American beauty! Habrá que pensar que este paso atrás de Mendes se ha debido más a un recalentamiento de las meninges, provocado por las altas temperaturas del desierto, que a una pérdida de los libros por parte de un cineasta que, hasta ahora, sólo nos había deparado satisfacciones.

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122'

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Jarhead. El infierno espera - by , Jan 11, 2006
2 / 5 stars
Recalentamiento de meninges