Película: John Carter Tenemos (el tiempo presente es correcto, aunque he tenido la tentación de escribir el verbo en pasado) en alta estima a Andrew Stanton, el director de la espléndida WALL-E y codirector de las también notabilísimas Buscando a Nemo y Bichos. Pero (y aquí viene la explicación sobre esa duda en cuanto a tiempos verbales) la visión de esta John Carter nos ha hecho dudar: ¿cómo es posible que el cineasta de extraordinaria sutileza de WALL-E, una de las mejores películas de los últimos años, un prodigio de sensibilidad y capacidad cinematográficas, haga esta endeble aventura fantasiosa que, sobre todo en su primera parte, parece estar perpetrada por un (mal) alumno de primer año de Dirección de la UCLA? Pues así es: la adaptación al cine de la novela de Edgar Rice Burroughs Una princesa de Marte se ha saldado con un fiasco desde el punto de vista artístico y tampoco desde el punto de vista comercial ha funcionado como se esperaba.

Así las cosas, ¿qué ha podido pasar para que un cineasta excepcional como Stanton haya fallado esta vez? Con frecuencia los grandes mastodontes presupuestarios (el coste de este filme se calcula en torno a los 250 millones de dólares) suelen actuar en sentido inversamente proporcional a la calidad del producto, no tanto porque los mimbres no sean buenos (que lo son, y bien caros que resultan), sino porque orquestar una producción de esta magnitud es como dirigir un ejército. Y ya se sabe que Julio César, Alejandro o Napoleón no hay muchos…

En fin, que John Carter resulta una fallida versión de uno de los clásicos del creador de Tarzán, Burroughs, al que la fama de su Hombre Mono hizo palidecer en su momento el éxito de otras de sus series de literatura popular, para la ocasión la Serie Marciana, situada en el Barsoom (Marte) imaginado por el escritor de Chicago, una saga que, por lo demás, apenas si ha sido transitada por el cine. Y lo cierto es que es una serie más que apropiada para llevar a la pantalla, con su sociedad marciana que tiene algunos puntos de contacto con la terrícola (la guerra constante, la ambición, el poder), pero también elementos propios, sobre todo en la desbordante descripción de la tipología humana y animal, y los escenarios de pura fantasía. En este sentido, hay que resaltar la brillante dirección artística del filme, con naves voladoras de fascinante diseño, tan alejadas de las que ha popularizado y estandarizado la saga de Star Wars; menos interesantes es el aspecto físico de los humanoides verdes de altura descomunal, que recuerda sospechosamente a las criaturas de Avatar, cuyo estrepitoso éxito tuvo lugar precisamente cuando empezó a gestarse la película que comentamos.

Es cierto que Stanton, conforme va avanzando la historia y se acerca a su término, parece ir poniéndose las pilas, y el último tramo resulta ser trepidante y cuenta con un final inesperado y brillante, bien resuelto, que pone casi todas las cosas en su sitio. Pero el conjunto está desequilibrado, en buena parte el guión es lamentable (en un hombre como Stanton, coautor de los maravillosos libretos de filmes como toda la saga de Toy Story y Monstruos S.A., además de los dirigidos por él antes mencionados) y la puesta en escena, en general, no deja de ser meramente funcional, de una impersonalidad que no la imaginábamos en un cineasta creativo y capaz como pocos en la actualidad.

Así que, ¿entienden ahora por qué la duda en cuanto a tiempos verbales del principio de esta crítica? Vale, concederemos a Stanton el beneficio de la duda: la asombrosa media hora inicial de WALL-E no puede ser el sonido de la flauta del burro.

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120'

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John Carter - by , Mar 17, 2012
2 / 5 stars
Conjugando verbos