Película: John Rambo No se lo van a creer, pero la última película de Stallone me produce cierta simpatía, a pesar de lo rematadamente mala que es: y es que es tan fácil, tan sencillo, dar de guantadas a esta tontería, y la crítica (no seré yo quien diga que sin razón) la ha vapuleado de tal manera, que uno siente la tentación de hablar, si no bien, al menos no demasiado mal. Veamos: tras veinte años después de que pareciera que la serie protagonizada por el ex boina verde había finiquitado con la obtusa “Rambo III”, el provecto Sly la desempolva, como hiciera hace poco con su otra saga, la de Rocky, para armar un nuevo producto de testosterona, con la indisimulada intención de matar en pantalla a mucha más gente que en la anterior. Por cierto que parece que hay quien se ha tomado la molestia de contar los muertos, que debe ser tan difícil como contar cuantos saltamontes hay en una plaga de langosta…
Ahora John Rambo vive apaciblemente (es un decir: caza pitones y cobras) en Tailandia; allí será convencido por un grupito de santurrones para que les guíe hasta la vecina Birmania (ahora la llaman Myanmar), donde una cruel dictadura militar gobierna el país desde hace décadas. El ex boina verde lleva a los religiosos a semejante nido de víboras, no muy convencido, y después, como era de prever, tendrá que liderar a un grupo de mercenarios para rescatar a los pánfilos capturados por el ejército represor.
El guión es penoso, como es habitual en los escritos por nuestro viejo amigo Stallone; como director, Sly nunca fue un dechado de virtudes, y con el tiempo se ve que está empeorando: el filme es plano, chato, hasta visualmente feo; los personajes son meros estereotipos, gente sin trasfondo alguno, puro carton-piedra; la filosofía (por llamarla de alguna manera…) que proclama el filme, con la chorrada supuestamente orientalizante del círculo que hay que cerrar, parece sacada de un ejemplar del extinto Reader’s Digest en sus horas bajas.
Y, sin embargo, ¿qué quieren que les diga? A pesar de tal cúmulo de defectos, el viejo Sylvester parece haberse puesto al día, porque “John Rambo” no es sino un gigantesco, costosísimo videojuego, en el que los enemigos resultan despanzurrados exactamente igual que en cualquier juego de PlayStation, XBox o Wii, resultando así que la cuarta parte de la saga se ha modernizado hasta extremos insospechados, haciendo suyo el característico nuevo lenguaje que han impuestos las consolas. Así que, finalmente, parece que este veterano actor, director, guionista, productor, que nunca descolló realmente en ninguna de esas facetas, pero que ha creado dos mitos cinematográficos como Rocky y Rambo, que le sobrevivirán muchos años, se ha hecho un lifting mental (aparte de los muchos estirones que se ha pegado en el careto, como salta a la vista…), y ha regresado a los doce o trece años, edad que, tal vez, nunca dejó de tener, al menos en su magín…

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85'

Año de producción

John Rambo - by , Feb 06, 2008
1 / 5 stars
El héroe sexagenario