Película: Jumper Tómese a un actor de cierto relumbrón efímero pero escasas aptitudes interpretativas, como Hayden Christensen, el Annakin Skywalker joven de la saga Star Wars; encárguese la adaptación de una novela más o menos exitosa, un “best seller” de usar y tirar, a un grupo de guionistas encabezados por David S. Goyer, autor de la saga de Blade; atribúyase la dirección del pastel a Doug Liman, autor de la menos interesante (El caso Bourne) de las películas de la trilogía del agente secreto más desmemoriado de la Historia del Cine, y de la más bien petarda Sr. y Sra. Smith; y el resultado, seguramente, no podrá ser otra cosa que este Jumper, un producto meramente comercial, desganado y previsible, que pierde toda su novedad una vez que nos enteramos que la peculiaridad de su protagonista es su capacidad para teletransportarse (sí, como los personajes de Star Trek) instantáneamente a cualquier lugar del mundo, lo que le lleva a una vida no precisamente de esfuerzo (el tío no sabe, literalmente, ni abrir una puerta…), viviendo del cuento y de los bancos en cuyas cajas fuertes se materializa, para “limpiarlas” muy aseadamente de billetes y otras fruslerías.

No deja de ser curioso (quizá porque el producto está destinado a todos los públicos) que esa rara cualidad no la utilice en ningún caso con algún propósito sexual, cuando está claro que el protagonista es de los que piensan que “escrúpulos” es un archipiélago griego… Pero aparece un negro de pelo blanco y con toda la cara de Samuel L. Jackson (en su faceta de malo, que cultiva con cierta asiduidad y apreciables resultados), constituido en el jefe de los Paladines, acérrimos enemigos desde la noche de los tiempos de los Jumpers o Saltadores, que es lo que resulta ser nuestro pollo Annakin; porque, a su vez, el mozalbete tiene otros colegas de similar facultad, la de salir de naja sin dejar tras de sí ni el polvo; además se añadirá al grupo su antigua novieta de cuando era un mocoso, para liarla un poco más, aún…

De este pastiche queda un sabor como a plástico, con esta inverosímil historia de dos fuerzas titánicas que luchan a lo largo de los siglos, como si fueran sectas, con alguna variante sobre la eterna lucha entre el Bien y el Mal; porque, ¿quién es aquí el Bien, los Saltadores que esquilman bancos y viven a cuerpo de rey, o los Paladines, cuyo fin último es segar, no se sabe por qué, la vida de estos archienemigos, con un denuedo que serviría mejor a otros fines? Da igual, porque lo que pretende el director Liman y sus productores es simplemente hacer caja con otro producto impersonal, repetitivo y perfectamente olvidable. Pues bien que lo ha conseguido: ya lo hemos olvidado…

Dirigida por

Nacionalidad

Duración

90'

Año de producción

Jumper - by , Feb 29, 2008
1 / 5 stars
Annakin salta