Película: Just another love story Ole Bornedal se hizo popular entre los cinéfilos por un percutante thriller de terror, El vigilante nocturno, que tuvo tanta repercusión dentro de los fans del género que fue objeto de un “remake” en Estados Unidos, que en España se titulo La sombra de la noche, y de cuya dirección se encargó el propio Bornedal, aunque, como suele ocurrir en estos casos, en el salto del charco se le quedó buena parte de la frescura del filme original. Ahora, tras varios años dedicados al teatro, vuelve al cine comercial con esta Just another love story, un thriller esta vez en clave de suspense, con gotas de romanticismo, de hastío existencialista y hasta de cinefilia quizá no bien digerida. Porque empezar el filme a la manera en que lo hacía Sunset Boulevard (en España El crepúsculo de los dioses), de Wilder, suena a herejía: ahí es nada, aquí también es el protagonista, muerto, el que comienza a contar la historia en “flashback”… En fin, hay secuencias que nadie debería volver a hacer, so pena de que lo consideremos un merluzo integral, por no decir un redomado imbécil. ¿Se imagina alguien una película actual en la que se rehiciera el famoso monólogo de Escarlata O’Hara (aquello de “a Dios pongo por testigo de que nunca más volveré a pasar hambre”), o el inolvidable esbozo de “striptease” con un simple guante de Gilda? Pues Bornedal se ha atrevido con uno de los “tour de force” del cine clásico, y eso ya es un pecado mortal. Porque después, además, el cineasta danés se permite utilizar recursos viejos, como ese más que sobado malentendido no aclarado sobre el que pivota toda la trama, un recurso tan antiguo como el mundo y tan tópico como manido. A partir de ahí, se trata de armar el mecano para que, más no menos, nada chirríe. Añádase cierto estilo vanguardista, como para parecer moderno, y el cóctel está servido. Pero ese cóctel adolece de artificiosidad, casi nada es creíble, desde el personaje central, un burgués gentilhombre que en un momento de su vida decide lanzarse a una aventura sin esperanza, hasta la coprotagonista, comatosa rediviva que se re-enamora del mismo nombre con distinta persona, en un juego de imposturas forzado por el malentendido inicial. No sería justo despachar el filme como un petardo absoluto, porque no lo es: tiene buena factura, y hay una evidente intención por hacer un cine nuevo, aunque sea con moldes y recursos antiguos. Así las cosas, debemos considerar que Bornedal, en este caso, está engrasando sus armas, tras varios años de desapego al cine, para volver a ser el interesante cineasta que ya fue.

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103'

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Just another love story - by , Nov 14, 2008
2 / 5 stars
Artificiosidad