Película: King Kong

Era difícil volver a hacer cine tras la Trilogía de los Anillos: Peter Jackson lo debía saber, y optó por ir teóricamente sobre seguro, homenajeando a uno de sus mitos infantiles, el King Kong que Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack dirigieron en 1933, uno de los títulos legendarios de la historia del cine, obviamente no por la calidad de sus efectos especiales, que eran de párvulos, sino por la extraordinaria poesía naïf que desprendían sus cálidos fotogramas, en una hermosa y vibrante variación del mito de la bella y la bestia. En 1976 John Guillermin hizo un "remake", más aparatoso pero que no aportó gran cosa, salvo ver al gorilazo subido en las Torres Gemelas (lo que, visto con la perspectiva del 11-S, no deja de tener su morbo...) y luchando contra cazas supersónicos.


La nueva versión de Jackson parece que va encaminada a, por un lado, superar el éxito de crítica y público de las tres partes de El Señor de los Anillos, y, por otra, llevar hasta extremos imposibles las situciones de tensión e intriga de la historia romántica y aventurera entre la rubia de grito estridente y el gorilón de tamaño edificio de cinco pisos. Pero corría un peligro Jackson, y me temo que ha caído en él con todas sus consecuencias: intentar rizar el rizo suele abocar a situaciones inverosímiles, y eso es lo que pasa aquí, sobre todo en el cuerpo central del filme, el que se desarrolla en la Isla de la Calavera (tramo de la película que parece mismamente la cuarta parte de Parque Jurásico, con tanto dinosaurio), donde los disparates surrealistas, sin pretender inscribirse en ningún momento en ese género, se encadenan uno tras otro: la persecución de la expedición por parte de una manada enloquecida de diplodocus, que resulta ser enteramente como un encierro de los sanfermines, pero a lo bestia (nunca mejor dicho...); la escena de los tiranosaurios saltimbanquis, balanceándose en lianas mientras intentan zamparse a la bella, es materialmente imposible de creer: parece que los bichos quieren mandar a los albañiles a los acróbatas del Cirque du Soleil...; el pipiolo que no tiene ni idea de cómo disparar un arma, matando, ¡con una metralleta!, los crustáceos gigantes pegados al cuerpo de los protagonistas... Así "ad nauseam", nada de este segmento del filme es creíble, y entonces todo el conjunto se viene abajo.


Es cierto que hay escenas conseguidas, algunas perlas cinematográficas: el director que interpreta Jack Black descubriendo a su protagonista reflejada en el cristal del antro al que está a punto de entrar. También es verdad que, a pesar de su inverosimilitud, mantiene el interés durante las tres horas largas de metraje, lo cual confirma que Jackson es un buen narrador, aunque a veces, como en este caso, se le vaya la olla en la credibilidad de sus películas. Y es que en el contexto fantástico de El Señor de los Anillos casi todo valía; pero King Kong, que evidentemente tiene también una faceta fantástica, es una historia mucho más realista, en la que no se puede permitir las mismas libertades artísticas.


 


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Duración

187'

Año de producción

King Kong - by , Oct 11, 2017
2 / 5 stars
Jurásico e inverosímil