Película: La autopsia de Jane Doe

André Ovredal es un cineasta noruego de todavía escasa filmografía, además bastante distanciada en el tiempo. De hecho, su primer largometraje fue la norteamericana Future murder (2000), codirigida con Norman Lesperance, y no volvió a rodar hasta su mayor éxito por ahora, la noruega Trollhunter (2010), que tuvo una apreciable repercusión en los circuitos de cine indie. Ahora nos llega con esta impactante aunque irregular La autopsia de Jane Doe (2016), que juega con dos únicos escenarios: en los primeros minutos, la escena del crimen, donde aparecen, en el interior de una casa que no ha sido forzada desde el exterior, varios cadáveres horriblemente asesinados, y también el cuerpo muerto y semienterrado de una joven que, aparentemente, no tiene ninguna herida ni lesión exterior. Ese cadáver es llevado a la morgue local (segundo y último escenario del filme) por la Policía, que busca claves en un caso donde no tiene pista alguna…

La autopsia de Jane Doe juega con lo poco usual de su macabro tema central y de su escenario. No es habitual que la trama de una película se centre en la autopsia de un ser humano, por obvias razones: aunque el aficionado al género tiene amplias tragaderas, el hecho de que el tema casi único del filme sea la disección de una persona es de difícil digestión (nunca mejor dicho…). Ovredal, sabedor de ello, juega utilizando ese tema como telón de fondo, como paisaje en el que insertar su trama de intriga: conforme se va avanzando en la autopsia del cuerpo de la chica se irán desvelando, poco a poco, las claves de los crímenes que han sucedido en el otro escenario, pero también la pavorosa realidad que supone ese cuerpo muerto pero sin razones reales para estarlo.

El filme tiene a su favor el tratamiento de un tema poco habitual, tan morboso, además del suspense que produce ese descubrimiento paulatino de la realidad de los hechos. Ovredal, al que se le ve dotado para este tipo de cine, juega con sabiduría con algunos elementos extraordinariamente cinematográficos, como esa campanita que suena, y suena, y suena, anunciando algo realmente espeluznante… También utiliza con habilidad los reflejos en los espejos, y dosifica con prudencia la gradación de los descubrimientos para ir produciendo en el espectador la sensación de creciente terror que se busca en este tipo de filmes.

Lamentablemente, también incurre en algunos de los peores defectos del género, sobre todo el de los sustos de improviso, tan sobados que ya no causan miedo. Tampoco el final se puede decir que sea excelso; más bien muy inferior al resto de la historia. Es cierto que en este tipo de películas en las que se hace un planteamiento y un nudo muy atractivos es difícil después desembocar en un desenlace que esté a la misma altura, pero eso no es excusa. Se podría haber terminado de forma más brillante que la salida cuasi surrealista que se utiliza.

No está exenta de interés, como queda dicho, La autopsia de Jane Doe. Es un meritorio aunque irregular filme de terror que juega sus bazas, y en general se ve con agrado (es una metáfora, si quieren, dado el tema…), pero es cierto también que podría haber aspirado a bastante más. En cualquier caso, nos confirma la capacidad de Ovredal para contar historias de terror en ambientes peculiares. Se espera entonces con interés su nuevo empeño, Mortal, que se anuncia cuando se escriben estas líneas.

El dúo protagonista funciona bien. Mejor, como era de prever, el gran Brian Cox, veterano curtido en mil batallas, que aquí compone atinadamente ese forense cuya fe absoluta en la ciencia se va desmoronando conforme va encontrando indicios de que no todo se puede pesar, medir o contar. A su lado, el joven Emile Hirsch (por cierto, de razonable parecido con el Ewan McGregor de hace veinte años) cumple correctamente con su papel.


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86'

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La autopsia de Jane Doe - by , Jan 13, 2017
2 / 5 stars
Macabra, morbosa, irregular