Película: La conspiración del pánico Parece que el director D.J. Caruso se va a especializar en cine de intriga entreverado de acción a espuertas, pero con referencias cinéfilas: si en su anterior Disturbia la influencia de La ventana indiscreta era más que evidente, en esta La conspiración del pánico la huella obvia es la de 2001, una Odisea del Espacio, y no porque se trate de una película de ciencia ficción ambientada en el éter sideral (que no es el caso), sino porque la trama gira en torno a un superordenador que, en un momento determinado, comienza a tomar sus propias decisiones, como aquel viejo y entrañable HAL 9000 del filme kubrickiano. Aquí ese superordenador toma el nombre de ARIA (por cierto, sospechoso nombre: como la raza que Hitler reputaba como la superior…), y habla con meliflua voz femenina, en vez de con los graves timbres de HAL, pero la conexión entre ambos, al menos en cuanto a su concepto, es evidente; incluso el diseño de producción del filme de Caruso se permite retomar la más característica imagen del ordenador kubrickiano, esa especie de pupila roja enmarcada en un enorme ojo artificial. Claro que aquí se acaban los parecidos, porque después hay un abismo entre ambos: entre otras muchas diferencias, el ordenador de 2001… se rebelaba contra los humanos porque comenzaba a tener miedo de éstos, empezaba a temer por su propia seguridad, en un rasgo humanisímo; la superordenadora de La conspiración…, sin embargo, parece más inspirada por el Yo, robot assimoviano (ya saben, las tres leyes de la robótica), y se rebela cuando considera que el gobierno está actuando contra el pueblo americano y su sacrosanta Constitución. Vamos, como si el espíritu del viejo George Washington y el resto de padres de la patria hubieran poseído los chips de silicio de este nuevo Big Brother orwelliano, que aquí no sólo lo ve todo, sino que, además, actúa, y de qué forma…

No sería justo reconocer que, con respecto a Disturbia, se aprecia un paso adelante en el nuevo filme de D.J. Caruso. La historia está contada con cierta verosimilitud (dentro de lo increíble que resulta) y el guión guarda cierta coherencia interior que se agradece en estos casos, donde cualquier disparate no suficientemente argumentando saca de contexto al espectador y provoca la defección del público. Pero también es verdad que el avance no es como para tirar cohetes (o sí: al menos en la literalidad de la frase española, porque cohetes, fuegos artificiales, efectos especiales, hay a punta pala…), porque los personajes siguen sin tener mucho grosor que digamos, y son meros arquetipos utilizados por los guionistas y el director, como demiurgos de andar por casa, para sus fines. Hombre, hay algunos personajes curiosos, como el agente del FBI que compone Billy Bob Thornton, un hombre autoritario y prejuiciosamente en contra del protagonista, al que el desarrollo de los acontecimientos le deparará un cambio de postura que llegará hasta la inmolación a favor del otro.

Sin embargo, hay un tufillo patriotero un tanto molesto, como si no se pudiera ser buen norteamericano si no se acepta la invitación (no sé si insidiosa…) a formar parte del FBI o cualquier otra agencia de inteligencia. Por lo demás, la película da lo que se le pide: acción a raudales, segregación de adrenalina a espuertas en el espectador, tensión creciente y escenas percutantes. Su objetivo, que es el de entretener durante casi un par de horas, lo consigue razonablemente bien, y aunque no pasará a ninguna Historia del Cine, al menos se apunta el tanto de haber puesto en pantalla a una descendiente del mítico HAL: el hecho de que la tal ARIA sea una especie de hija putativa (por no ser engendrada por medios físicos, lo que sería imposible, pero también por actuar como una evidente hija de la gran puta...) no desmerece el hecho cierto de que aquel viejo ojo rojo, tantos años después, haya tenido prole...

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118'

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La conspiración del pánico - by , Oct 19, 2008
2 / 5 stars
La hija putativa de HAL