Película: La cosecha de hielo Harold Ramis parece seguir dando pasos en dirección a la salida del género de la comedia en la que, como director (como actor sigue encasillado donde siempre), hasta ahora se había desempeñado, no sin acierto: recuérdense "Atrapado en el tiempo" o "Mis dobles, mi mujer y yo". Ya en "Terapia peligrosa" y su continuación "Otra terapia peligrosa" (también estuvieron originales los autores del título en español...) se le veía dar pasos hacia el thriller, y en esta "La cosecha de hielo" ya se puede decir que estamos ante un filme de esas características, bien que trufado por el peculiar humor, aquí más negro que nunca, de este guionista, actor, director y productor.
El filme empieza donde normalmente terminan otros, o al menos donde en otros se plantea ya prácticamente el desenlace: un abogado de la Mafia ha robado más de dos millones de dólares a su peligroso jefe; para ello se ha asociado con un empresario del negocio de la pornografía, que pone, en afortunada expresión del capomafia, los cojones, mientras que el picapleitos pone el cerebro, la inteligencia. Claro que, como suele ocurrir en estos casos, el socio resulta poco de fiar y pretende cargarse al leguleyo y quedarse con toda la pasta. De por medio habrá una de esas noches interminables, con amigo pedo perdido (además, actual marido de la ex del protagonista), clubes de "strip-tease" y hasta una relación apenas entrevista con una vampiresa de armas tomar.
Lo cierto es que la nueva película de Ramis resulta bastante irregular: tiene aciertos evidentes, como ese tono excéntrico que la acompaña durante todo el metraje (la escena del marido y el ex marido en casa de los suegros y ex suegros respectivamente, surrealismo puro; un cuasi final al estilo "El honor de los Prizzi"), pero también es cierto que de ritmo no anda fino, y, sobre todo la primera mitad, se hace algo pesada. Y eso en una obra que apenas dura los estándar noventa minutos de rigor, no deja de ser un baldón. Excelentes los actores, desde un Cusack que parece nacido para este tipo de papeles de pelagatos metido en fregados que le superan, hasta un Oliver Platt que compone un odioso beodo (extrañamente parecido físicamente, por cierto, al Orson Welles cuarentón...), o un Randy Quaid que se ha convertido, con la edad, en un magnífico villano; todo eso por no hablar del siempre estupendo Billy Bob Thornton y de la escandinava Connie Nielsen, que vuelve al cine USA para componer el personaje de una vampiresa a la antigua usanza, incluso vestida y peinada a los años cincuenta.

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88'

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La cosecha de hielo - by , Dec 19, 2005
2 / 5 stars
Cerebro versus huevos