Película: La cura del bienestar

Parece que a Gore Verbinski le va a costar levantar cabeza tras el fracaso comercial de su anterior El Llanero Solitario (2013), que contó con un elefantiásico presupuesto de 215 millones de dólares y no llegó ni a 90 millones de recaudación en el mercado doméstico USA-Canadá. Así las cosas, no es extraño que esta nueva producción haya sido mucho más modesta, costando en torno a 40 millones de dólares, aunque me temo que tampoco ha funcionado bien, ni mucho menos: ni 10 millones ha recaudado en su mercado…

Es un misterio por qué Verbinski, tras el fiasco de El Llanero…, ha optado por la vía del terror entreverado de thriller, como es el caso de este La cura del bienestar, en vez de apostar sobre seguro, la comedia, en la que ha obtenido sus mayores éxitos, fundamentalmente gracias a la saga iniciada por Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra (2003), que le convirtió en uno de los cineastas de moda y le dio carta blanca para el proyecto que finalmente le ha dejado tocado del ala. Es cierto que hay que tener más valor que el Guerra para no ir sobre seguro, lo cual habla bien de su carácter, pero mal de su sensatez.

Cuestiones económicas aparte, lo cierto es que La cura del bienestar es una película fea, cuya visión no incita en absoluto a nada que no sea el bostezo, un filme amorfo, de mensaje vidrioso (por decir algo), una historia que no interesa y que, a estas alturas, resulta cuando menos curioso que haya encontrado productoras para ser llevada a cabo, aunque haya sido el propio Verbinski quien tire del carro como productor principal.

Un joven ejecutivo es enviado a una clínica en los Alpes suizos, donde se encuentra recluido el CEO de la compañía, que tiene que volver de inmediato para salvar de la bancarrota a la empresa. Pero cuando el joven llega a la clínica, se encuentra con que aquello, más que un sanatorio, parece una especie de cárcel de donde no salen los supuestos pacientes…

Con un comienzo que parece remitir a El corazón de las tinieblas, la seminal novela de Joseph Conrad que tiene libérrimas versiones cinematográficas tan ilustres como El corazón del bosque (1979), de Manuel Gutiérrez Aragón, y, sobre todo, Apocalypse now (1979), de Francis Ford Coppola, pronto cambia el tono para convertirse en relato de tipo atrapado en institución que no es lo que parece; en ese sentido recuerda a otros clásicos como Corredor sin retorno (1963), de Sam Fuller, y Alguien voló sobre el nido del cuco (1975), de Milos Forman. El caso es que la película se arrastra a lo largo de casi dos horas y media interminables, con permanentes alusiones a una leyenda que aflora, como era de prever, en el desenlace final, un filme bien rodado pero con un “look” impremeditadamente feo, en una historia que no termina de interesar en ningún momento: ni el espectador siente empatía alguna con el protagonista, ni con la chica que reside permanentemente en la clínica a la espera de su padre, ni mucho menos con el CEO al que tiene que rescatar el joven ejecutivo, ni lo que se nos cuenta nos importa mayormente una higa.

Así las cosas, parece que Verbinski tendrá que esperar otra ocasión para su redención en Hollywood; lo malo es que la Meca del Cine no es demasiado paciente, y las cunetas de sus caminos dorados están llenas de cadáveres exquisitos que en su momento lo fueron todo y terminaron siendo nada. Ojalá no sea el caso, porque el cineasta de Tennessee es un guionista y director muy competente; sólo falta que vuelva a dar en la tecla (sí, casi ná…).

Dane DeHaan, al frente del reparto, hace un notable esfuerzo, aunque ciertamente su personaje no le daba muchos asideros. Ya lo admiramos en Chronicle (2012), donde estaba estupendo; es un actor que puede tener problemas porque aparenta mucha menos edad de la que tiene: aquí no parece llegar a los 18, cuando en realidad ya ha cumplido los 30, y tiene que hacer de (improbable, a la vista de su apariencia física) ejecutivo fogueado en mil batallas empresariales. Su “partenaire”, Mia Goth, se dio a conocer en Nymphomaniac Volumen 2 (2013), lo que son palabras mayores: tiene más vídeo que audio, para entendernos, pero es una presencia hipnótica que puede dar mucho juego. El veterano Jason Isaacs está, como siempre, muy bien, muy seguro.


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146'

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La cura del bienestar - by , Mar 31, 2017
1 / 5 stars
El corazón de la leyenda