Película: La Dama de Hierro Hay muchas maneras de hacer un biopic: la peor es la que ilustra pulcramente la vida del biografiado como si fuera un libro de Historia. Porque el cine es una cosa y los manuales históricos otra. Phyllida Lloyd y su guionista Abi Morgan (coautora también del libreto de la espléndida Shame) han optado por la vía auténticamente cinematográfica, la que se acerca al personaje histórico de forma oblicua, tangencial, obviando la aburrida crónica de eventos y apostando por la creatividad, a partir de una circunstancia concreta de la vida del personaje estudiado. Para poner en escena la vida y (sobre todo) la obra de Margaret Thatcher, la que fuera premier del Reino Unido durante once años y figura política de primer orden del siglo XX, la directora opta por hacerlo desde su vejez, cuando el asalto del alzheimer permite una visión subjetiva, desde los ojos de la propia Thatcher, sobre su momento actual pero, sobre todo, sobre su vida política anterior. De esta forma, con la visión desvaída que confiere la enfermedad senil por excelencia, asistimos a sus años de senectud, convertida en un símbolo, pero también en una anciana cuya mente desvaría, y también a sus inicios como política de provincias, en los años cincuenta, cuando el Partido Conservador (pero también el supuestamente más moderno Partido Laborista) no concebía espacio para la mujer en política más allá de poner el agua para el orador de turno. Thatcher, con una voluntad inquebrantable que sería su mayor virtud (también, a la postre, su gran defecto), conseguiría escalar hasta la mismísima presidencia de su partido y, en 1979, acceder a la jefatura de gobierno del Reino Unido.

De esta forma, los momentos fundamentales en la vida de Thatcher (su ascensión a la jefatura de los tories, su llegada al número 10 de Downing Street, la fuerte contestación de los sindicatos ante el pulso que la apodada Dama de Hierro les echó --y les ganó--, el atentado del IRA contra el hotel donde se alojaba la primera ministra y su partido, la guerra de las Malvinas, su caída en desgracia ante su intransigencia) están dados como flashes, quizá también desfigurados por una mente, la del personaje central en su ancianidad, que ya no regía bien.

Estamos entonces ante una obra mayor, un notable acercamiento a la figura de la baronesa Thatcher. Se podrá estar de acuerdo, o no, con la actuación política de la Dama de Hierro, pero lo cierto es que la puesta en escena de Lloyd ha sido todo un acierto. Así se hace un biopic: que aprendan los pulcros ilustradores de muertas páginas de Historia.

Y eso que el anterior filme que vimos de Phyllida no fue como para tirar cohetes: Mamma mia!, versión cinematográfica del musical abbiano homónimo, fue un bombazo en taquilla pero un deficiente producto fílmico. Es cierto que ése es seguramente el único lunar en la carrera de una mujer cuya trayectoria como directora teatral y operística es impecable, por lo que, empeñada en otras lides, como este biopic de Maggie Thatcher, el río vuelve a su cauce y la obra de Lloyd vuelve a crecer en talento y creatividad.

Por supuesto, uno de los puntales fundamentales del filme es la interpretación, como siempre camaleónica, de una Meryl Streep que literalmente se metamorfosea en la política inglesa. A estas alturas no vamos a descubrir a la extraordinaria actriz norteamericana, pero es cierto que en esta película en concreto se ha superado, consiguiendo transmitir un amplísimo registro de matices, desde la mujer madura que logró, por gónadas, el liderato de su muy tradicional partido, hasta la anciana perdida en las brumas de su senilidad, pasando por esa década de los ochenta en la que la política británica gobernó con mano de hierro su país e influyó decisivamente en el resto del mundo.

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105'

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La Dama de Hierro - by , Jan 21, 2012
4 / 5 stars
Cómo hacer un biopic