Película: La distancia El cine negro tiene, aunque parezca mentira, cierta (y, en general, buena) tradición en España. Habrá que recordar títulos antediluvianos (y estupendos) como Brigada Criminal, de Iquino, o Apartado de Correos 1001, de Julio Salvador, ambos de los años cincuenta, o Crimen de doble filo, de Borau, también excelente, ya en los años sesenta. En décadas posteriores, más contemporáneas, se ha seguido haciendo, intermitentemente, apreciables muestras de “film noir” a la española, como el díptico de El crack, de Garci, o Todo por la pasta, de Enrique Urbizu. A esa tradición, guadianesca pero generalmente interesante, pertenece este La distancia, que se inscribe en una temática, la que vincula crimen y boxeo, que ha dado excelentes muestras en cine: en el norteamericano, sin ir más lejos, títulos como Cuerpo y alma, de Rossen, o El ídolo de barro y Más dura será la caída, ambas de Mark Robson.

La distancia, sin embargo, presenta una variante temática que ni en sueños se le hubiera ocurrido a los guionistas del Hollywood clásico: aquí el policía, que es homosexual, está enamorado del boxeador, y esa pasión unilateral (porque el deportista no le corresponde) les supondrá a ambos entrar en una espiral de violencia, al verse involucrado el púgil en un asesinato, y el “madero” tener que salvar su pellejo y el de su amado contra toda una mafia de corrupción policial, de la que él resulta ser el eslabón más débil. La historia se enriquece también con una relación sexual de alto voltaje entre el boxeador y la mujer del hombre que asesinó, y con la intervención de la policía judicial, que persigue “enchironar” a los policías corruptos, para lo que no duda en poner en un brete al infeliz púgil, situado de esta forma entre la espada y la pared.

Lástima que el nivel de los diálogos no esté a la altura de la interesante trama desarrollada, y que a Iñaki Dorronsoro, el director, le falte todavía un hervor, como decimos en mi tierra, para ser el cineasta maduro y dueño de todos los resortes que, probablemente, llegará a ser: madera no le falta, y este interesante thriller lo atestigua. Bien el protagonista, el joven Miguel Ángel Silvestre, pero mejor José Coronado, que parece haberse aficionado a hacer buen cine negro, y siempre, curiosamente, de policía corrupto y matón, como en La caja 507  y El Lobo.

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105'

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La distancia - by , Oct 04, 2006
2 / 5 stars
El boxeador y el policía