Película: La duquesa Hay un cierto tipo de cine romántico que gusta de la época victoriana (o previctoriana, como es este caso) para escenificar sus historias. Esta La Duquesa sería una de ellas, como una especia de proto-Jane Austen, aunque en este caso sea una escritora contemporánea, Amanda Foreman, la autora de la novela que se convirtió en un éxito de ventas a finales del pasado siglo (dicho así parece que fue en otra vida, pero han pasado apenas diez años…). Pero no estamos ante una fabulación sino ante un “biopic”, porque la tal duquesa del título existió, y, según parece, fue una antecesora, algo así como la tatarabuela, de Diana Spencer, la famosa Lady Di. Ese tipo de cine precisa de una ambientación suntuosa, y el filme de Saul Dibb la tiene. No obstante, si la historia es tan verídica como parece, resulta extraño que esta aristócrata y su esposo, el Duque de Devonshire, hombre poderosísimo en la Inglaterra del último cuarto del siglo XVIII, apostaran por el Partido Liberal, cuando sus miembros, los “whigs”, en aquella época, eran lo más parecido a los revolucionarios norteamericanos de George Washington, que habían conseguido pocos años antes la independencia del propio Imperio Británico, o incluso a los jacobinos franceses, que pocos años después desalojarían “manu militari” a la familia real gala tras la toma de la Bastilla y ulteriores y turbulentos sucesos (cabeza rodante de María Antonieta inclusive); así las cosas, parece que aquella preferencia de los nobles de más abolengo de Su Graciosa Majestad debía tener más de dilettantismo que de real ideología. En cualquier caso, las preferencias políticas no dejan de ser un marco, un paisaje conceptual en el que se desarrolla la vida y milagros, por decir algo, de esta duquesa consorte, pero no con suerte, casada con lo que hoy llamaríamos un magnífico partido, pero desgraciada en su vida amorosa a causa de la indiferencia que, en general, despertaba en su marido, más interesado por las faldas ajenas antes que por las que tenía en casa. Pintura de la Inglaterra previctoriana, que avanza las líneas maestras de la mojigatería y el puritanismo que impuso el interminable reinado de la longeva monarca Victoria, pero que sin embargo ha preñado de historias románticas los anaqueles de las librerías, La duquesa termina siendo un retrato colorista pero con un punto amargo de la vida de una mujer que, siéndolo todo, no fue nada: por no tener, tuvo que renunciar al amor de su vida para poder criar y ver crecer a sus hijos. Las formas son muy “a la BBC”, para entendernos: lujo y esplendor para vestir sentimientos volcánicos apenas soterrados. Es cierto que este torrente de emociones (con frecuencia subterráneos, pero también con erupciones de alto voltaje) hubiera requerido un cineasta más personal que Dibb, que se manifiesta pronto como un aplicado director, un pulcro amanuense que pone en imágenes aseadamente la historia novelada por Amanda Foreman, pero poco más. No obstante, no sería justo despachar de media estocada este por lo demás melancólico filme, ambientado en un momento histórico especialmente tormentoso, aquél en el que el antiguo régimen (entendiendo por tal las monarquías absolutas que habían dominado Europa desde la creación de los Estados a principios del segundo milenio) tocaba a su fin, un momento convulso en el que esta duquesita que no era atendida por su poderoso marido dio en utilizar su tiempo en políticas escasamente afines a su clase y en intentar vivir con el hombre que siempre amó. Buena composición de Keira Knightley, a la que este tipo de papeles le van como anillo al dedo (nunca mejor dicho, con tanta pedrería en las manos…); el personaje de Ralph Fiennes es muy complejo, el hombre poderoso que no puede expresar sus sentimientos libremente, y el actor inglés lo saca adelante con su habitual donosura; un último comentario para la siempre grande Charlotte Rampling, que ha sabido pasar de ser el lascivo objeto del deseo de Dirk Bogarde en El portero de noche, en los años setenta, a la madre intolerante de esta La duquesa, que ve una oportunidad única para su familia en emparentar con el noble más noble de la época.

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110'

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La duquesa - by , Apr 15, 2009
2 / 5 stars
Antes de la revolución