Película: La espuma de los días Michel Gondry es seguramente uno de los más inclasificables (y creativos) guionistas y directores franceses actuales, con una carrera forjada a ambos lados del Atlántico, habiendo rodado en Estados Unidos filmes tan extraños como Olvídate de mí, aparentemente al servicio de Jim Carrey pero en realidad una rareza que ponía en escena la literal deconstrucción de los recuerdos de una pareja; es cierto que Gondry también dirigió un producto alimenticio (que terminó siendo un fiasco incluso en taquilla) dentro del subgénero de superhéroes, The Green Hornet. En Europa ha hecho también un cine peculiar, como La ciencia del sueño, donde ratificaba que lo suyo es el cine con un punto (o más bien una raya entera) fantasiosa o fantástica.

Esta La espuma de los días es la tercera versión que se hace en cine de la novela homónima de Boris Vian, el talentoso novelista, poeta, músico y periodista francés, entre otras facetas, de corta vida (no llegó a los cuarenta años), pero en la que le dio tiempo a escandalizar a modo a la muy puritana sociedad de su época con novelas como Escupiré sobre vuestra tumba. La primera versión de La espuma… data de 1968, bajo la férula de Charles Belmont, y la segunda, pásmense, es nipona, con el título de Kuroe, rodada en 2001 por Gô Rijû. Este nuevo intento de llevar al cine la extraña historia imaginada por Vian se salda con un resultado irregular. Gondry opta por hacer una adaptación en la que mantiene completamente todo el eje argumental, los personajes, las situaciones… pero las sumerge en un baño de irrealidad, de fantasía, utilizando recursos fílmicos como el stop motion, que usa de forma casi abusiva con los objetos (ese timbre analógico que cada vez que suena la puerta sale caminando como si fuera una araña mecánica), y la infografía, jugando con los cuerpos y su capacidad de elongación y deformación por la vía de darle al click del mouse.

Pero el conjunto no termina de funcionar. Quizá el problema esté en la falta de sintonía entre lo narrado (a fin de cuentas un melodrama romántico con final trágico: ese nenúfar alojado en el pulmón de la protagonista, una poética parábola del cáncer) y la forma de narrarlo (una especie de cuento florido, si bien es cierto que conforme avanza hacia el unhappy end, los vivos colores van apagándose hasta terminar en un duro blanco y negro). Tampoco los múltiples gadgets que la tecnología cinematográfica permite a Gondry ayudan a encontrar el tono justo, la tesitura adecuada, a una película por lo demás modélica en cuanto a su realización, pero que no termina de dar con la clave para ser la gran obra que podría haber sido.

Romain Durais funciona mucho mejor en la parte de drama que en la de comedia; y es que este actor tiene una evidente vena trágica, como demostró en filmes como De latir, mi corazón se ha parado o Exils, pero cuya faceta cómica es bastante más limitada. Audrey Tautou se amolda como puede a este nuevo papel que a ratos recuerda su Amelie, lo que (dicho por mí) dista mucho de ser un elogio…

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129'

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La espuma de los días - by , Oct 04, 2013
2 / 5 stars
Un nenúfar en el pulmón