Película: La mujer más guapa del mundo Durante la década de los cincuenta surgieron en Italia una serie de actrices cuyos mayores méritos, al menos entonces, eran sus exuberantes físicos: esplendorosos cuerpos como los de Sofía Loren, Gina Lollobrigida y Claudia Cardinale alegraron las penas de la dura reconstrucción nacional italiana, tras una guerra que desoló la economía del país. Después llegarían también otras anatomías rotundas, como las de Monica Vitti, Stefania Sandrelli, Sylva Koscina, e incluso importadas, como Anita Eckberg. Para su exclusivo lucimiento se imaginaron historias en las que las bellas pudieran exhibir (eso sí, púdicamente: aún no había llegado ni “Emmanuelle” ni “El último tango en París”) sus palmitos. “La mujer más guapa del mundo” es uno de esos vehículos realizados a mayor gloria de una mujer de bandera, en este caso Gina Lollobrigida, una mujer que en su momento, ciertamente, pudo presumir de ser un auténtico monumento. Su interés, por tanto, se centra exclusivamente en su contemplación. La historia es más bien vulgar: una hermosa muchacha sustituye a su madre en el escenario; allí es librada por un aristócrata ruso (el correspondiente príncipe azul) de un espectador pelmazo. Consecuentemente el noble se convertirá en el protector de la damisela. La realización corre a cargo de Robert Z. Leonard, un honesto profesional americano, que en este caso hizo una incursión en el cine europeo, ya al final de su carrera. A lo largo de cuarenta y cuatro años tocó prácticamente todos los géneros, pero descolló sobre todo en el musical, con títulos como “El gran Ziegfield” y “Alma de bailarina”. Lo cierto es que “La mujer más guapa del mundo” no es su mejor filme. Además de la despampanante Lollo, la película se beneficia del talento de ese artista completísimo que fue Vittorio Gassman.

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105'

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La mujer más guapa del mundo - by , Jan 17, 2009
1 / 5 stars
Exuberante físico