Película: La pasión de vivir Hubo una época, a raíz del estreno de filmes como “El mesías salvaje”, “Mujeres enamoradas” y esta “La pasión de vivir”, que se creyó ver en el cine de Ken Russell un talento desmadrado de puro genio. El tiempo, que todo lo acomoda, ha puesto en su sitio a este provocador nato que camuflaba su falta de capacidad creativa en un castillo de fuegos artificiales que alguna vez deslumbró al público.
“La pasión de vivir”, vista tantos años después de su realización, debe quedar como lo que es, una película que busca desesperadamente lo abracadabrante, lo alucinado, el delirio de un “artista” (las comillas no son inocentes, claro está), Ken Russell, sobre un artista de verdad, Piotr Ilich Tchaicovski, el gran compositor ruso, de quien hace aquí una semblanza alocada y meramente provocativa: homosexual reprimido, casado en unas nupcias blancas (vamos, sin consumar) con una ninfómana, su música sería, si hay que creer al cineasta británico, el producto de su atormentada existencia. No obstante, es una película que debe verse con cierta benevolencia, la que inspira y merece un cine, el de los años setenta que, como el de los sesenta, ha envejecido demasiado pronto y demasiado mal.
Ojo a la desmadrada Glenda Jackson (la inolvidable protagonista de “La inglesa romántica”) en un papel que no se merece, muchos años antes de convertirse en diputada y ministra laborista: las vueltas que da la vida…

Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

116'

Año de producción

La pasión de vivir - by , Mar 19, 2007
2 / 5 stars
Semblanza alocada, provocativa