Película: La reina de Montana Allan Dwan fue uno de los pioneros del cine. Conoció a todos los grandes, desde D.W. Griffith hasta Charles Chaplin, y trabajó con muchos de ellos. No fue un maestro del celuloide, pero sus películas rezuman el honesto sello del profesionalismo y el buen hacer de quien conoce lo que se trae entre manos. Estuvo en activo hasta los setenta y seis años, y realmente podría haber seguido rodando más tiempo, pues murió a la avanzada edad de noventa y seis años, convertido en el patriarca de Hollywood. En una larguísima filmografía tocó, con mesura y razonables dosis de calidad, prácticamente todos los géneros, desde el melodrama al policíaco, pasando por el western.
Una película del Oeste es, precisamente, “La reina de Montana”, un filme clásico por varios motivos. Por una parte, porque plantea una situación conocida en los westerns, pero no por ello menos interesante: una mujer enviuda a manos de unos bandidos, y tendrá que hacer frente a los asesinos de su esposo, a los indios y a cuantos pretenden aprovecharse de su supuesta debilidad. La historia no es original, pero en el género del Oeste ésa no es necesariamente una virtud a tener en cuenta; es superior el interés de la puesta en escena, el ritmo adecuado, las constantes del western, el respeto al clasicismo. Y esas cualidades están bien cumplidas en la película de Dwan.
Entre los actores conviene destacar a Barbara Stanwyck, una de las actrices que mejor ha dado el papel de mujer indomable, de hembra acosada que saca fuerzas de flaqueza para derrotar a todos: una artista indómita que sabe modular su vigor bajo una suavidad de terciopelo. Ronald Reagan aparece también por allí, mucho antes de que tuviera siquiera idea de que un día gobernaría el país más poderoso de la Tierra.

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88'

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La reina de Montana - by , Jun 24, 2008
3 / 5 stars
Una mujer indómita