Película: La Sapienza

Esta película se pudo ver en la Sección Oficial a Concurso del Sevilla Festival de Cine Europeo (SEFF’2014).

Eugène Green es un hombre de cine y teatro de origen norteamericano, actualmente nacionalizado francés, país donde ha pasado buena parte de su vida y en el que ha desarrollado prácticamente toda su carrera. Cuenta con una filmografía ya de cierta entidad, a pesar de lo cual su cine no se ha estrenado comercialmente en España. A la vista de esta estimulante La Sapienza, habrá que tenerlo en cuenta, porque aquí demuestra que es un cineasta con cosas que decir, y las dice muy personalmente.

Se ha dicho de su filme que es como una versión de Te querré siempre (Viaggio in Italia, 1954), el clásico de Rossellini sobre la degradación de la pareja, hecha en clave de Yasujiro Ozu, el cineasta japonés maestro en historias de la cotidianidad. Lo cierto es que no le falta cierta razón a la primera parte de la afirmación, pero no estamos de acuerdo en la segunda, que sería más bien en clave de Manoel de Oliveira. Porque aquí, efectivamente, asistimos a un viaje por Italia de una pareja francesa de mediana edad, él arquitecto desencantado de la arquitectura y del mundo, ella socióloga especializada en sociedades desfavorecidas, ambos con cicatrices no cerradas de antiguas heridas conyugales y personales. En su viaje a Italia conocen a una pareja de hermanos, chico y chica, recién llegados a la mayoría de edad, que tienen un vínculo casi de gemelos; la muchacha padece una extraña enfermedad que la ataca periódicamente; la mujer se queda con la chica en Strasa, su pueblo, cerca de Suiza, mientras su  marido el arquitecto se lleva al chico en su periplo por la Italia monumental, siguiendo la pista del arquitecto Borromini, autor, entre otras obras maestras del barroco, de la Iglesia de La Sapienza en Roma.

Green opta por mostrarnos a los personajes desde un envaramiento hierático que recuerda poderosamente el de los actores y actrices que habitualmente trabajan para el cineasta portugués. Se trata de un artificio, sin duda, porque Green, como De Oliveira, considera que ello confiere a sus diálogos una textura teatralizante que, sin embargo, en cine resulta extraordinariamente fílmica. De hecho, Green usa y casi abusa del plano/contraplano, con frecuencia incluso oponiendo los rostros de los intérpretes contra la cámara, en primeros o primerísimos planos, desgranando sus (hermosos) diálogos sobre el arte, la vida, las peripecias vitales, las alegóricas heridas que aún les sangran.

Bellamente fotografiado, explicando a Borromini de forma sencilla y a la vez ilustrada, La Sapienza resulta ser bastante más que un documental con algo de ficción, como se ha querido ver: sus personajes tienen entidad, aunque sea una entidad no realista; tienen carne, aunque sea carne a veces más literaria que cinematográfica; está plagada de cultismos (las alusiones e intersecciones en la propia trama de los estereotipos de Madame Bovary y El enfermo imaginario), sin por ello resultar pedante. Le sobran algunas secuencias, como la del caldeo que se le aparece inopinadamente a la protagonista, más un pegote que otra cosa, un cameo del propio director que podía hacer como Hitchcock cuando quería salir en sus películas, aparecer paseando al perro.

Pero, con todo, La Sapienza es una obra interesante, hecha a contra corriente cuando la cultura, el arte, la literatura, las relaciones humanas, en cine, cada vez interesan menos, o tal vez eso es lo que nos quieren hacer creer aquellos a quienes les favorece la progresiva estolidez de los ciudadanos.


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100'

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La Sapienza - by , Nov 13, 2014
3 / 5 stars
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