Película: La sustancia

Esta película pudo verse en la Sección Resistencias del Sevilla Festival de Cine Europeo 2016 (SEFF’16).

El documental de creación cada vez tiene más predicamento en España; se han hecho algunos muy buenos, como En construcción (2001), de José Luis Guerín, o El cielo gira (2004), de Mercedes Álvarez; fuera de nuestras fronteras se han rodado también notables creaciones, como Workingman’s Death (2005) o Sacro GRA (2013).

Dentro del cine español, el catalán tiene una trayectoria interesante en esta fórmula, gracias sobre todo a productoras como Mallerich Films y Paco Poch. La sustancia parte de un dato curioso: una empresa china decidió construir en su país una zona residencial que copiara la población gerundense de Cadaqués, donde Salvador Dalí vivió durante varias décadas hasta su muerte. De esta forma, en la localidad de Xiamen, al sudeste de China, se construye un enclave que replica con exactitud las calles, las casas, incluso el mobiliario urbano de la ciudad catalana. Paralelamente, conoceremos la vida de una joven china y su novio alemán, que se han comprado una casa en ese nuevo Cadaqués chinesco, y asistiremos a sus vidas cotidianas, a sus conversaciones  más o menos banales. En Cadaqués, el historiador oficioso del pueblo, Joan Manuel Tajadura, nos pone en antecedentes sobre las muchas peculiaridades de la localidad, más allá de la sombra omnipresente de Dalí, y protagoniza una curiosa confesión sobre la forma en la que se sintió llamado a su faceta de profundo conocedor de la historia de Cadaqués, a través de un viaje astral en el que un judío (con kipá, de ahí el reconocimiento de la religión del sujeto) le conminó a hacer maquetas de cuanto de interesante existió y existe en la población.

A Tajadura le corresponde quizá el meollo de la historia: afirma que en tiempos un amigo suyo viajó a Cuba, donde el abuelo del historiador cadaquense luchó durante la Guerra de Independencia que los cubanos mantuvieron contra España; el historiador le pidió que le llevara tierra de la zona en la que vivió y murió su abuelo, porque así él tendría algo del alma de su antecesor, al poseer ese poco de tierra que él quizá holló. De forma paralela, se le pregunta al experto si el Cadaqués chinesco será como el gerundense, y el historiador afirma: si tuviera algo de aquí, aunque fuera un poco de tierra, sí, porque tendría también nuestra alma…

Esa es la sustancia a la que se refiere el título de este documental, que, digámoslo ya, no raya a la altura de filmes como el mentado El cielo gira o todos los de José Luis Guerín, que es quizá la referencia inexcusable en este formato. Ello no quiere decir que la película de Lluís Galter carezca de interés: son curioso los paralelismos, pero también las notables divergencias que se crean entre las dos urbes, la original y la copia, tan distantes y, en el fondo, tan distintas: la gerundense, creada a lo largo de los siglos, por aluvión de tantas generaciones como allí han nacido, crecido, vivido y fallecido; la china, creada ex nihilo con la fatuidad del nuevo rico, con la vacía recreación de una falsa ciudad, construida en pocos años donde la original tardó siglos en alzarse tal y como la conocemos.

Pero le sobran cosas, como el pasaje del arquitecto chino que parece perderse en los alrededores del futuro Cadaqués chino, un pasaje manifiestamente prescindible y cuya inclusión no parece tener otro objetivo que alcanzar un metraje más o menos estándar. Por lo demás, el filme se ve con agrado, con una espléndida fotografía de Jordi Figueras y extraordinarios encuadres tanto del Cadaqués primigenio como del de Xiamen, donde se alza una copia que por momentos parece hecha con taquitos de Lego…


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86'

Año de producción

La sustancia - by , Nov 07, 2016
2 / 5 stars
Un poco de tierra