Película: La torre de los siete jorobados

Edgar Neville es una de las figuras señeras del cine español de la etapa del franquismo. Se diferenció considerablemente de sus coetáneos, no tanto en lo político (fue un conservador, aunque heterodoxo) como en lo temático. Varias de sus películas están consideradas, con razón, como de las mejores de la época, desde Nada a Duende y misterio del flamenco, pasando por Domingo de Carnaval, El crimen de la calle Bordadores, La vida en un hilo, El último caballo o esta extravagante La torre de los siete jorobados, auténtica rara avis en el cine de los años cuarenta, una fantasía que imaginaba que en el Madrid de finales del siglo XIX existía un mundo subterráneo donde habitaba una banda de delincuentes, curiosamente todos jorobados, a los que encuentra accidentalmente un pánfilo con ciertas tendencias ludópatas y querencia por una cabaretera de la época, que en compañía de su madre consigue hacerle gastar sus magros dineros en cenas pantagruélicas. Su afición a la ruleta y sus bolsillos vacíos por la bella y la arpía de su madre le harán conocer a un estrafalario personaje que parece materializarse de la nada, y cuyas oportunas indicaciones le hacen ganar una fortuna. A partir de ahí, el ectoplasma que le ha guiado para que se forre le pedirá que cuide de su sobrina, una jovencita acosada por los jorobados del título…

Formalmente extraña, con decorados del XIX que sin embargo por el efecto cartón-piedra confieren al filme una apariencia como de sueño, La torre de los siete jorobados es una curiosísima historia entre el antisemitismo (los jorobados son judíos, o lo fueron sus predecesores, y son más malos que la quina) y la ingenuidad, con efectos especiales que funcionan razonablemente bien (esa materialización del fantasma, que debió ser en su momento el no va más, aunque hubiera sido descubierto –el famoso “stop trick” o truco de parada-- medio siglo antes por Méliès…) y una historia abracadabrante plagada de tonterías pero también de misterio y sagacidad. En ese sentido, lo mejor es precisamente toda la iconografía de los jorobados, en la mejor tradición del “grotesque”, del “grandguignol”, al que el filme nevilliano se adhiere sin tapujos, incluso inmoderadamente.

Basilio, el protagonista, será una especie de Alicia en masculino que, como la heroína carrolliana, también pasará a otro mundo a través del espejo, o mejor ese mundo llega al nuestro por esa superficie especular, por esa lámina de cristal azogado. Esta fantasía en un mundo devastado como la España de los años cuarenta, tras un guerra que asoló al país, debió ser, sin duda, una curiosa forma de evasión del personal de la época, aunque lo cierto es que la película no tuvo en su momento gran repercusión comercial y tuvo que ser valorada y rescatada varios decenios después.


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Duración

85'

Año de producción

La torre de los siete jorobados - by , Feb 09, 2016
3 / 5 stars
Basilio a través del espejo