Película: La última casa a la izquierda Nunca he entendido el prestigio en ciertos círculos cinéfilos de Wes Craven; es cierto que fue el creador de dos de las series cinematográficas de terror de más éxito de los últimos treinta años, “Pesadilla en Elm Street” y “Scream”, pero en puridad no se trata de una gran virtud, porque ambas series, aparte de una evidente sintonía con sus generaciones de jóvenes (las de los años ochenta y noventa, respectivamente), no aporta gran cosa al género de terror. Sí es cierto que en ambos casos dio en la tecla de uno de los temores primordiales de nuestro tiempo, el que experimentan los padres ante la posibilidad de que a sus hijos adolescentes les suceda algo trágico. Como además los hijos suelen ser rijosos y salidos, ahí estará el “psycho-killer” de turno para castigarlos haciendo con ellos sabrosas brochetas de carne poco hecha…
Viene todo esto a cuento porque Craven debutó en la dirección allá en 1972 con la primera versión de esta “La última casa a la izquierda”, una zarrapastrosa película mal contada, peor hilvanada y pésimamente rodada, que sin embargo tenía cierto tono verista en su cutrerío, casi como si estuviéramos ante un docudrama de terror. Era mala de narices, pero le permitió al bueno de Wes iniciar una carrera como director y guionista de cine de terror en la que no le ha ido mal (por lo menos en cuanto a pagar las facturas; otra cosa será su repercusión, tirando a nula, en la Historia del Cine).
Dennis Iliadis, un griego educado en entornos anglosajones y experto en publicidad audiovisual, ha sido el elegido para este “remake” que, hay que decirlo pronto, supera con mucho a su original, al menos en cuanto a calidades formales: aquí ya se ha manejado un dinero muy curioso de presupuesto y nada tiene que ver con la penosa casposidad del original craveniano. Pero tampoco es que Iliadis nos cuente La Iliada, si nos permiten el juego de palabras, quizá tan fácil: el griego se limita a seguir la historia tal y como la imaginó Craven hace casi cuarenta años, actualizando algunas cuestiones y siendo algo más libre en la parte final, cuando los padres se tienen que enfrentar a los delincuentes.
Haciendo un ejercicio casi de onanismo fílmico, podría verse esta nueva versión de aquella vieja (y mala) película de Craven como una variante del “Funny Games” de Michael Haneke (en cualquiera de sus dos versiones: son prácticamente iguales), en las que los probos padres de familia pasan al contraataque y los “quinquis”, desposeídos aquí de las capacidades cuasi taumatúrgicas de sus colegas de la obra del austriaco, les dieran sopas con honda a los facinerosos: justicia poética, se podría llamar la figura.
Pero no hay tensión argumental digna de tal nombre, sino suspense hurtado a base de sustitos, supuestas cámaras subjetivas de los malos, música de intriga de telefilme de sobremesa y casquería de diseño, en una espesa orgía de hemoglobina que se refocila en las escenas de puro sadismo, en la mejor (o peor, según se vea) línea del cine de terror para adolescentes, pesadilla recurrente para sus padres. Así las cosas, hay veces que uno hasta añora la ingenuidad casi naïf del original craveniano…


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110'

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La última casa a la izquierda - by , Jul 07, 2009
1 / 5 stars
Pesadilla para padres