Película: La viuda andaluza Durante la llamada Transición Española, el cine fue uno de los escaparates en los que se pudieron apreciar los avances o retrocesos en la apertura del régimen franquista hacia posiciones más liberales. No sólo en los temas políticos, sino también en los relativos a la sexualidad, el cine sirvió como banco de pruebas de hasta dónde llegaba la democratización de la Administración, como ocurría con las revistas de colorines, en las que se media la liberalidad en centímetros de piel mostrados. En 1976 se encontraba en plena efervescencia el fenómeno conocido como “destape”, por el que buena parte de las actrices hispanas (y algunos actores) de buen ver se despelotaban para las cámaras cinematográficas o fotográficas. Dentro de ese fenómeno se inscribe “La viuda andaluza”, versión de la novela del clérigo medieval Francisco Delicado, que tuvo la mala fortuna de contar con una rival, “La lozana andaluza”, que llegó antes y además con Maria Rosaria Omaggio como hermosa hembra, junto a la cual Bárbara Rey desmerece notablemente.
Con todo, Francesc Betríu, posterior autor de la celebrada “La plaza del diamante”, realizó un trabajo al menos digno, dentro de lo que se estilaba por aquel tiempo en el género verderón. Contaba Betríu con la excusa cultista de adaptar a un clásico, operación que por entonces dio pingües beneficios, como en “El Libro de Buen Amor”, de Tomás Aznar, e incluso en la citada “La lozana andaluza”, de Vicente Escrivá, antiguo martillo de herejes y después metido a viejo verde: hay que comer todos los días. La música de Luis Eduardo Aute está bien, y el cantautor incluso tiene un papel en la película, para reafirmar aún más su apoyo, que hubiera merecido un proyecto más enjundioso. A reseñar la aparición de la estupenda Antoñita Colomé, ya cargada de años pero sabia y muy viva.

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94'

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La viuda andaluza - by , Oct 31, 2008
1 / 5 stars
El cultismo como excusa para el despelote