Película: Las bicicletas son para el verano Uno de los éxitos teatrales más importante de comienzos de la década de los ochenta fue la pieza de Fernando Fernán Gómez Las bicicletas son para el verano, que obtuvo el Premio Lope de Vega en 1978. Jaime Chávarri fue el encargado de llevar al cine la obra, después de haber hecho algunas de las más interesantes propuestas cinematográficas de la década anterior, en películas como El desencanto o Dedicatoria. La adaptación a la gran pantalla fue también muy bien acogida por el público, que apreció el buen texto de Fernán Gómez y la limpia adaptación cinematográfica de Chavarri.

La acción transcurre en el Madrid previo a la rebelión militar del 18 de julio de 1936, cuando, recién terminado el curso, un muchacho intenta convencer a su padre para que le regale una bicicleta, como le tenía prometido. El estallido de la Guerra Civil, que se creía cosa de poco tiempo, trastorna totalmente la vida de esta familia tibiamente izquierdista, zarandeada en un conflicto que no comprende. La buena ambientación, el notable trabajo de los actores, la pulcra realización del Chávarri, confieren al filme un estimable tono histórico y a la vez cotidiano, nada maniqueo.

Entre los actores destaca un espléndido Agustín González, en un trabajo muy matizado, y también Victoria Abril, un lujo interpretativo que no nos merecemos. En papeles episódicos aparecen Laura del Sol y Emilio Gutiérrez Caba, y los entonces decanos de la escena española, Aurora Redondo y Guillermo Marín, también tienen sendos pequeños papeles. Como curiosidad, supuso también el debut de Gabino Diego, uno de los actores de físico más peculiar del cine español, y que ha demostrado su valía en filmes como ¡Ay, Carmela! o El viaje a ninguna parte.

Las bicicletas son para el verano - by , Jan 12, 2006
3 / 5 stars
Entre lo histórico y lo cotidiano