Película: Las Mil y Una Noches. Volumen 2: El desconsolado

Ciertamente es un misterio cómo es posible que la segunda parte de Las Mil y Una Noches. Volumen 1: El inquieto, sea tan deficiente con respecto al primer segmento. Lo que en la primera parte era innovación, poderosa cinematografía, osado contenido, divertimento y frescura junto a percutante denuncia, en esta segunda parte, salvo una excepción, es metraje desperdiciado banalmente.

Vayamos por partes (nunca mejor dicho en un filme que se cuenta, a la manera del clásico literario arábigo, como relatos por noches). El primer cuento es "La huida de Simón Sin Tripas". El tal Simón resulta ser un marrajo que mata a su mujer y a su hija y se escapa a la sierra; a pesar de sus crímenes, y de ser uno de esos seres sin los que el mundo sería algo mejor, la gente del pueblo le ayuda, le da de comer, le oculta. Cuando finalmente lo capturan, esa misma gente le vitoreará y aplaudirá. ¿Metáfora sobre la atracción del abismo, sobre la mística de la delincuencia? ¿Quizá, en clave de la dura crisis y las brutales recetas aplicadas para afrontarla, se trata de tomar partido por el outsider antes que por la ley? Vaya usted a saber. Lo que sí es cierto es que el larguísimo episodio nos importa un bledo: no nos interesa lo que hace el tal Simón, del que se dice que quema todo lo que vorazmente come; vamos, lo que viene siendo un hipertiroideo. Lástima que no lo capturaran antes y nos hubiera ahorrado tan largo segmento...

El segundo cuento es, de lejos, el mejor. Se titula "Las lágrimas de la jueza" y nos cuenta, en clave manifiestamente surrealista, un juicio en el que una magistrada ha de juzgar el caso de una mujer que ha vendido los muebles de la vivienda que ocupaba como alquilada. Pero de ese delito inicial empiezan, como en una cesta de cerezas, a salir otra serie de delitos o faltas concatenadas, solapándose unas con otras, en una especie de Juicio Universal laico, al final del cual la jueza, como el propio título del segmento indica, no podrá más que echarse a llorar de la podre que se le revela. Con tonos fantásticos (esa vaca de guardarropía, ese genio de la lámpara –interpretado por una fémina--, esos cacos vestidos como para los carnavales de Cádiz y hablando con voces atipladas...), este cuento resulta divertido de puro disparatado, si bien es cierto que Gomes, el director, carece de la virtud de la economía de lenguaje, y el pasaje se hace largo en exceso. Con todo, es lo mejor del filme. De todas formas, la moraleja que parece desprenderse (todo está podrido, todos somos culpables de algo) es demoledora además de, seguramente, excesiva e incierta.

El tercer cuento o relato se titula "Los dueños de Dixie", y en él se nos narra la historia de un perrito abandonado que es rescatado por una señora que, a su vez, lo lleva a otra casa donde cree que el can puede estar bien y ayudar a la familia, con problemas de salud física y psíquica. El perrito pasará de unos dueños a otros, y entre tanto se nos cuentan algunas peculiaridades del bloque de viviendas donde habitan los responsables del adorable chucho. Pero, ¿qué quieren que les diga? Poco hay de interés en este ir y venir del perrito de mano en mano, como la falsa monéa, según nos enseña la copla. Algunos microrrelatos dentro de este segmento confirman la inanidad de la propuesta, varias tonterías enjaretadas sin intencionalidad, sin interés, sin que aporten nada a la ya menguada propuesta.

Lástima de segundo volumen prácticamente perdido. Con ello hay un tercio de la trilogía que se ha desperdiciado en fuegos de artificio. Porque Gomes, que tuvo buena mano en el primer segmento de esta tríada de películas, parece haberse enredado aquí en vacuidades que no llevan a ninguna parte. No hay nada que nos recuerde la crisis por la que Portugal (y otros países europeos) han pasado durante los últimos años, que parece era el sentido de la trilogía. Además, esa tendencia a alargar las historias, y con ello a hacer películas kilométricas, sin necesidad alguna, juega en contra del cine de Gomes.

Lo dicho: ¡Qué lástima! 


 


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137'

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Las Mil y Una Noches. Volumen 2: El desconsolado - by , Jun 14, 2016
2 / 5 stars
El hipertiroideo, la jueza y el perrito