Película: Las pesadillas nocturnas de Stephen King La fama de Stephen King en los primeros años ochenta ya era tal que las adaptaciones de sus obras al cine eran recogidas no sólo por la industria convencional sino también por otros estamentos como las universidades y los grupos de rodaje “amateurs”. La recopilación de tres de esos episodios, filmados bajo muy distintos auspicios y de muy variado interés, pero todos bajo la peculiaridad de haber sido rodados al margen del cine comercial, se comercializó en Estados Unidos como un telefilme con el título de The night shift, y fue editada en España directamente en vídeo como Las pesadillas nocturnas de Stephen King. Dos de ellos, La mujer de la habitación y El hombre del saco,  parten de relatos del volumen antológico El umbral de la noche, mientras que el tercero, Stranglehold, aunque algunas fuentes lo atribuyen a ese mismo libro de relatos, lo cierto es que no es así. De hecho, no hay constancia de que realmente tal episodio esté realmente inspirado en una obra kingiana, aunque pudiera interpretarse, dado su hilo argumental, que estamos ante una versión libérrima de la historia contenida dentro de La zona muerta, aquélla en la que el sheriff Bannerman descubre horrorizado que su ayudante, Frank Dodd, es el asesino psicópata de mujeres y adolescentes. En efecto, hay muchas concomitancias: un vidente que ayudará a resolver el caso (en La zona muerta es Johnny Smith, en Stranglehold una mujer mayor que "ve" los crímenes), el asesino es policía, ayudante además del principal investigador, sus víctimas son preferentemente mujeres, y tiene un perfil claramente psicopatológico. Tal vez, pues, se trate de una relectura notablemente liberal del citado episodio de la novela kingiana.

En cualquier caso, lo cierto es que ese “sketch” en concreto, Stranglehold, es, con mucho, el peor de los tres reunidos en este filme. Rodado con una falta de profesionalidad evidente, lo peor no es realmente eso, sino la carencia de ideas para poner en imágenes una historia ciertamente no original, pero a la que se le podría haber sacado mucho más partido a poco que su director, Jim Greco, hubiera mostrado algo más de creatividad. Pero todo es ramplón en este corto colegial: desde una planificación prácticamente inexistente hasta una confusa narración de los hechos, en la que se nos hurtan cosas fundamentales. Todo ello pasando por una interpretación de función de teatro de instituto, un malo de pacotilla y una realización confusa y totalmente plana.

Algo mejor es, aunque no mucho más, el episodio El hombre del saco, aplicada ilustración de uno de los relatos menos interesantes de El umbral de la noche, un intento de King de poner al día el mítico personaje de las pesadillas infantiles. También es muy cortito de ideas su inspirador, Jeffrey C. Schiro, pero al menos cuenta con algunos elementos de relativo interés; el más apreciable, a priori, sería el del pensamiento kingiano (ya preexistente en el cuento) de que algunas cosas, de tanto pensar en ellas, pueden terminar existiendo, una idea muy tomista (de Santo Tomás de Aquino, se entiende), aunque llevada al otro extremo del arco taumatúrgico. Bien es verdad que la realización de Schiro en ningún momento consigue despertar la más mínima inquietud en el espectador, a lo que contribuye un protagonista especialmente poco apropiado. Hecha en colaboración con la Universidad de Nueva York, esta peliculita no pasará precisamente a la historia de nada; en todo caso, a la que de cómo no debe rodarse un filme.

El primero de los episodios que figura en la película, sin embargo, sí que tiene su interés. La mujer de la habitación es un relato incluido también en el volumen El umbral de la noche y, al contrario que la mayoría de las otras historias cortas de este libro, no es una narración "de miedo", sino más bien de corte humano. Su tema es la eutanasia, y está  expuesta con sutileza y buen hacer por Frank Darabont, quien diez años largos más tarde conseguiría una magnífica película precisamente con otro título kingiano, Cadena perpetua. Téngase en cuenta que tal vez King reflexionara sobre este tema a raíz de la fase terminal de la enfermedad de su madre, también aquejada de cáncer, como la madre del protagonista en el relato y el filme. Afrontando el espinoso tema que lo inspira, Darabont realiza una obra que, aunque evidencia su escasez presupuestaria, no carece de imaginación ni, sobre todo, de saber aplicar sus ideas a una historia que puede parecer árida pero que pronto te atrapa con facilidad, con un ritmo suave y casi estático, como la actitud del moribundo ante la muerte. Hecho con mesura y buen hacer, con actores desconocidos pero imbuidos de sus papeles, el filme de Darabont es, en el polo opuesto de los otros dos episodios, un modelo de cómo realizar una obra con pocos medios materiales pero mucho bagaje intelectual. La escena final, la de la eutanasia facilitada por el hijo y asumida y querida por la madre agonizante, es patética y está realizada con una sensibilidad realmente notable.

Género

Nacionalidad

Duración

86'

Año de producción

Las pesadillas nocturnas de Stephen King - by , Jun 15, 2014
2 / 5 stars
Tres cortos colegiales