Película: El país de las maravillas

Soy de la opinión, seguramente errónea, de que los nombres famosos de película no deben usarse en otras. Me estoy acordando, por ejemplo, de Cleopatra (2003), el filme argentino de Eduardo Mignogna, que estaba abocado a la confusión con la mucho más conocida Cleopatra (1963), de Joseph L. Mankiewicz.


Pues con la protagonista de esta El país de las maravillas pasa algo por el estilo: se llama Gelsomina, igual que el celebérrimo personaje que interpretaba Giulietta Massina en La Strada (1954), la película que hizo internacionalmente famoso a Fellini. Decir Gelsomina y pensar en Massina en su caracterización del filme felliniano es una misma cosa. Entonces, ¿a qué llamar a la protagonista de esta película con el mismo nombre? Se puede considerar un guiño, un homenaje al personaje de Fellini, pero lo cierto es que esta nueva Gelsomina es bastante más espabilada que su tocaya de los años cincuenta.

En cualquier caso, hasta ahí llegan los parecidos, porque ciertamente el filme de Alice Rohrwacher (de extraño apellido germánico, tedesco, como dicen los italianos, por mor de ser su padre de esa nacionalidad, como su hermana la actriz Alba, que también interviene) no se parece en nada a La Strada ni a ningún otro filme de Fellini.

El país de las maravillas plantea una extraña historia que parece nimbada con ciertos visos de irrealidad: una familia dedicada a la apicultura (ya saben, la obtención artesanal de miel), con un paterfamilias excéntrico, permanentemente malhumorado, con un tornillo algo suelto y no precisamente adorable; además está la esposa, que intenta poner el contrapunto de la sensatez, y sobre todo la mayor de las cuatro hijas, la susodicha Gelsomina, que es quien realmente lleva la casa adelante, con sus pocos (doce) años y sus muchas luces. Pero Gelsomina quiere participar en una especie de “reality-show” en el que un hada madrina (una Monica Bellucci espléndida a pesar del paso de los años) conduce un programa en el que se elige la familia campesina que elabora los mejores productos, desde ganaderos a cazadores.

La película de Rohrwacher tiene su mejor baza en la pintura de la familia, tirando a descoyuntada por un padre cabeza hueca, y juega sus cartas con la rara capacidad interpretativa de la protagonista, Maria Alexandra Lungu, en su primer papel ante una cámara, a la que literalmente se come. Por lo demás, el guión es disperso y se va por las ramas con demasiada frecuencia, distando mucho de tener una cierta unidad temática y estética.

Un final casi en anticlímax y más bien desconcertante abona la tesis de, o bien cierta conexión con un realismo mágico a la itálica manera, o bien un juego de elipsis no demasiado bien explicado.


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110'

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El país de las maravillas - by , Feb 28, 2015
2 / 5 stars
Otra Gelsomina