Película: Llamada perdida (2003)

Hay un nuevo tipo de cine de terror, que curiosamente viene de Japón, que no tiene nada que ver con los horrores góticos habituales en Occidente: ni con los clásicos vampiros, licántropos y similares, ni tampoco con la nueva hornada de "psycho-killers" que el cine contemporáneo USA ha presentado en las últimas décadas, tipo Freddy Krueger, Michael Myers o Jason Voorhees. Por el contrario, se desarrolla en escenarios plenamente urbanos, con frecuencia a la luz del día y también con habitualmente viene de la mano de las nuevas tecnologías.


Así, Ringu. El círculo, de Hideo Nakata, extraía el horror de una cinta de vídeo, rápidamente revisitada por el cine norteamericano en The ring. La señal, que ya cuenta incluso con un remake, también yanqui. O La maldición, de Takashi Shimizu, que airea con desparpajo el clásico de la casa encantada, con gran éxito, hasta el punto de que ya ha tenido una secuela, La maldición 2, e incluso la primera parte ha sido rodada de nuevo, ahora ya en versión USA, por el propio cineasta nipón.


El director de esta atractiva Llamada perdida, Takashi Miike, es experto en cine manga, de acción y misterio, además con una capacidad de rodaje ciertamente inusual: en catorce años de carrera ha manufacturado nada menos que sesenta y cuatro filmes. Evidentemente, con ese ritmo no se puede decir que su cine sea precisamente cuidado, pero sí es cierto que tiene cosas interesantes.


En esta Llamada perdida plantea un percutante thriller de terror, en el que una serie de amigos de una chica reciben llamadas de ellos mismos, pero enviadas desde el futuro, en el que asisten a su propia muerte. Cuando le llega el turno a la protagonista, tendrá que aclarar las razones de tan extraña y peligrosa situación.


Lo mejor del filme es, sin duda, el desasosegante clima de terror que se consigue con elementos tan corrientes como un teléfono móvil, la musiquita que indica que hay una llamada o la imagen de un móvil con videotelefóno. Las tres primeras muertes están plagadas de toques muy cinematográficos: la verja del paso elevado sobre el tren, que va saltando progresivamente, preparando el camino para el supuesto suicidio de la primera víctima: la imagen escalofriante en el móvil con videocámara, que anuncia la muerte de la tercera...


Lástima que después Miike incida en el terror convencional, situando la acción en un antiguo hospital en el que los sustos son más predecibles. Un final abierto y de una sutileza que lo hace caer prácticamente en el anticlímax, es un broche curioso para una película un tanto desequilibrada, pero con evidentes aciertos, y que, desde luego, consigue transmitir en casi todo su metraje un desasosiego que los buenos aficionados al cine de terror no dejarán de apreciar en lo que vale.


 


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118'

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Llamada perdida (2003) - by , Jan 20, 2017
3 / 5 stars
Al terror por la tecnología